Ejecución causa debate

El estado de Oklahoma (Estados Unidos) investigará las complicaciones registradas este martes en la ejecución de un preso que murió de un ataque cardíaco más de 40 minutos después de recibir la inyección letal y que ha reabierto un debate nacional sobre la pena de muerte.

Washington/ EFE

El estado de Oklahoma (Estados Unidos) investigará las complicaciones registradas este martes en la ejecución de un preso que murió de un ataque cardíaco más de 40 minutos después de recibir la inyección letal y que ha reabierto un debate nacional sobre la pena de muerte.

El caso de Clayton Lockett, de 38 años, fue el último de una serie de ajusticiamientos en los que la aplicación de la pena capital ha sido más prolongada y agónica, para los presos, de lo esperado, por el uso de nuevas inyecciones letales (las convencionales escasean) y por el secretismo con que los Estados las compran.

Lockett, condenado por el asesinato de una joven de 19 años en 1999, se retorció y jadeó cuando le fue administrada la inyección —una combinación de fármacos nunca usada en Oklahoma, aunque se había empleado en otros Estados—, antes de morir de un ataque al corazón.

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