Masaya es la ciudad emblema y el cúmulo de la mayor parte de valores artesanales de Nicaragua. Como oriundo de esta tierra y un emprendedor del diseño de modas, he crecido enamorado de este contexto de amplio acervo cultural y estoy convencido que desarrollar los mismos desde una plataforma de moda ensalzará y creará un precedente que contribuya al crecimiento de la industria local.
Aquí muchas personas critican, minimizan o simplemente ignoran eso que muchos diseñadores pretendemos crear, moda, y la verdad es que con justa razón. Somos un país pequeño, en vías de desarrollo y es discutible que este tema esté por debajo de la mesa de las prioridades.
Sin embargo, considero que la moda es una respuesta a una necesidad, vestirse, solo que hecha con estética, arte y doblego. Es también un rubro con potencial, y por qué no puede ser una industria de exportación para nuestro país.
Nicaragua es una tierra de artistas, creativos y valores artesanales de alto contenido estético. Solo nos falta actitud, emprendimiento, audacia y amor propio. Y es a ese punto al que yo quería llegar. Amor por lo nuestro, creer en nuestro potencial; por qué no hacer nosotros nuestra propia moda, nuestra propia tendencia.
Hay tendencias comerciales y diseñadores que las repiten, y hay diseñadores que nos encargamos de crear tendencia o al menos proponer diseño. En Nicaragua estamos para ello, para proponer y ser nosotros mismos en este ambiente donde mucho falta y poco sobra.
Adoro ver tendencias y propuestas nicas como EkoGlam con diseños de accesorios originales a bajo costo, usando materiales reciclados o prendas de reuso. O marcas de diseño de modas como Blanca Jackman y Shantall Lacayo retomando calados de Masaya y llevándolos a la alta moda local, o en mi caso, en lo que se ha convertido en mi impronta, lo artesanal en la moda, sobre todo en bordados.
Solo se trata de ser creativos, cree su propia tendencia vistiendo de moda nicaragüense.
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