Tatiana Rothschuh
Treinta años y cuatro meses es la pena que por femicidio y lesiones psicológicas graves contra dos menores pidió el Ministerio Público para Pedro Ramón Cuadrano, quien ayer admitió haber matado a su excónyuge Hermelinda Reyes González, de 31 años, el 8 de febrero pasado en el municipio de San Pedro de Lóvago, Chontales.
Pedro Ramón mató a Hermelinda al entrar por la noche a su vivienda, en Valle Verde. Le disparó cinco balazos con un revólver calibre 38 por negarse a tener relaciones. Estaban separados. Sus dos pequeños hijos encontraron el cuerpo de su madre en el piso ya sin vida y avisaron a familiares.
La médico forense, doctora Julia María Gómez, precisó en el dictamen que Hermelinda tenía cinco disparos de arma de fuego, localizados en el cráneo, abdomen y región torácica.
En la audiencia, Pedro Ramón mantuvo un semblante frío, inmutable, limitándose a aceptar su responsabilidad penal.
El fiscal Juan Carlos García pidió la pena de 25 años por femicidio y dos años y ocho meses por lesiones psicológicas graves provocadas en el menor J.O.G.R. e igual cantidad por el otro pequeño, lo cual fue aceptado por la defensa técnica y los familiares de la víctima.
El juez Leonardo Sebastián Galvez, juez de Distrito Penal especializado en violencia, dijo al femicida que tras conocer hoy la pena, en presidio deberá recibir tratamiento para el respeto a la vida, los derechos de la mujer, los hijos y la familia.
“Yo no iba con intenciones de hacerlo, simplemente porque ella me quiso agredir, entonces no había otra manera de defenderme, desgraciadamente andaba esa arma”, dijo Cuadrano.
El hombre mató y tuvo la osadía de presentarse la mañana del 9 de febrero, al momento que las autoridades policiales y forenses examinaban el cadáver de Hermelinda. Asistió a la vela, negando haber sido el autor de tan condenable crimen.
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