César Bermúdez

La introducción shuberiana hizo el pronóstico: la soledad del artista frente al lustroso piano. Misael Sánchez en la Sonata, y de fondo insinuando el final, la pomposa percusión, matiz notorio en La Danza del Sable del armenio Allan Khachaturiam.

JOAQUÍN ABSALÓN PASTORA

La introducción shuberiana hizo el pronóstico: la soledad del artista frente al lustroso piano. Misael Sánchez en la Sonata, y de fondo insinuando el final, la pomposa percusión, matiz notorio en La Danza del Sable del armenio Allan Khachaturiam.

Me refiero a los “polos opuestos” del concierto de clausura en el Teatro Nacional Rubén Darío, de la duodécima temporada de música clásica en homenaje al maestro César Bermúdez presentada en el periodo del 21 al 25 de abril.

Bermúdez es un ejemplo vocativo en los conciertos didácticos. La educación musical es la prenda que chispea en su pecho… Al verlo dirigir descubro la tendencia a mantener y sostener la reflexiva parsimonia en cada uno de sus gestos. Director pasivo es obedecido desde el fondo por los integrantes de la orquesta hasta donde penetra la mirada en vuelo de su batuta.

Diría que tiene una aureola plural: popular, folclórica, regional, clásica. Esa noche más a nivel de arreglo instrumental en Camilo, clásico en Beethoven. Así lo percibo desde las tribunas donde oficia, principalmente la Banda Municipal de Managua y la Orquesta Sinfónica Juvenil Rubén Darío.

Lo vimos al frente de una selección de músicos muy representativa de las orquestas que cubren el techo de la especialidad académica unida en la interpretación de la obertura Egmont de Beethoven en la cual se refleja la antítesis entre la solemne zarabanda y el motivo lírico en sorprendente amalgama, dualismo dramático solo concebible en su temperamento.

Súplica y violencia en abrazo, mensaje que celebra la victoria de la libertad sobre la tiranía, no obstante la trágica idealización de Goethe. Fue en opinión personal lo más significativo de la noche cerrada con el ritmo puro de Khachaturiam, un reto que hizo excepción en el rumbo sereno que llevaba el concierto.

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