Saúl Martínez, Mabel Calero y Rezaye Álvarez
Familias de las comunidades costeras de El Viejo, Chinandega, dueños de negocios en Carazo, así como pescadores han sido los principales afectados por los fuertes oleajes registrados en el Pacífico del país.
Las olas superiores a los ocho pies han ingresado en las casas vecinas de Potosí, Santa Julia, Mechapa, Jiquilillo, Padre Ramos y El Manzano, de El Viejo.
Mientras tanto, en Corinto el temor es que las olas que ingresan con ímpetu a cuatro negocios turísticos socaven las bases y provoquen daños estructurales.
Al atardecer de ayer se informó de 15 familias en peligro, evacuadas en Punta Caliente, Jiquilillo y Padre Ramos.
Incer aseguró que las costas de Chinandega y León son zonas en proceso de “inmersión”, o sea, hundimiento progresivo.
La vocera del gobierno, Rosario Murillo, dijo ayer que las marejadas se produjeron en todas las costas de Centroamérica.
Murillo afirmó que el monitoreo climático regional espera condiciones normales a partir de hoy 29.
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Teresa Herrera vive a cien metros de la Bocana de Padre Ramos y dijo que le da temor por la noche cuando el mar se escucha embravecido. “Ayer (el domingo) había gente bañándose y les pidieron que se retiraran. De aquí tendremos que salir si se da una alerta, ni modo”, manifestó Herrera.
PESCADORES SIN TRABAJAR
Un mil pescadores sin necesidad del llamado del Distrito Naval del Pacífico (DNP) se abstienen de ingresar a las faenas. “Con semejantes tumbos, los peces se alejan, de todas maneras en las salidas las lanchas pueden volcarse”, dijo ayer el comisionado Alí Espinoza, jefe policial de El Viejo.
Se buscó la opinión de la alcaldesa de El Viejo, Marcia Azucena García, quien según su secretaria andaba en Jiquilillo.
DAÑOS EN ZONA COSTERA DE CARAZO
Los pescadores de Carazo tampoco han salido a pescar, y los que se han atrevido lo han hecho escalonadamente y con la supervisión de la Fuerza Naval.
El teniente Orlando Alemán Chávez, jefe de la zona costera de Carazo, manifestó que por prevención solo algunos pescadores están trabajando, porque hay corrientes fuertes que pueden arrastrar a las lanchas.
Eran las 02:00 p.m., de ayer cuando la costa de La Boquita y Casares desaparecieron con el fuerte oleaje que invadió más de 17 negocios que se encuentran en la zona costera, llevándose sillas, mesas y todo lo que estuviera a su paso.
Para Celso Guerrero, líder comunitario de la zona costera “esto es algo normal” que sucede cada año, ya sea al finalizar abril o al iniciar mayo.
“Como poblador puedo decir que estas mareas son normales, todos los años sucede esto y prueba de eso es que no se han dado hechos lamentables, lo que pasa es que cuando nos visitan los turistas que no conocen el movimiento del mar se alarman, pero nosotros que estamos acostumbrados a vivir aquí, ya sabemos que estas mareas son normales, son siete mareas que se dan”, comentó Guerrero.
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