Familiares, amigos, representantes del mundo político y deportivo, así como la junta directiva y la plantilla al completo del FC Barcelona dieron ayer el último adiós a Francesc Tito Vilanova en una multitudinaria ceremonia religiosa en memoria del exentrenador.
Cerca de 1,500 personas, según el FC Barcelona, asistieron a la misa del funeral, celebrada en la catedral de la capital catalana, para despedir a Vilanova, quien falleció el pasado viernes a los 45 años de edad, a consecuencia de un cáncer.
Oficiada por el arzobispo de Barcelona, el cardenal Lluís Martínez Sistach, la ceremonia contó con la presencia de la esposa de Vilanova, Montse, sus hijos, Carlota y Adri, así como sus padres y su hermano, entre otros familiares del fallecido, quienes el pasado sábado ya recordaron su figura en un acto íntimo en el Castillo de Perelada (Gerona).
También han honrado la memoria de su exentrenador la plantilla al completo del primer equipo de futbol, así como sus asistentes y amigos Aureli Altimira y Jordi Roura. Este último ocupó el banquillo del Barsa cuando en diciembre de 2013 Vilanova recayó de su enfermedad y fue a tratarse en la ciudad de Nueva York.
Roura, quien conoció a Tito Vilanova en La Masia, cuando ambos empezaban a jugar en las categorías inferiores del Barcelona, leyó una entrañable carta de despedida destacando la “valentía” de su amigo.
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