Anagilmara Vílchez Z.
- 50 y hasta 80 años, aproximadamente, es la vida útil de las estructuras de hospitales, según el mantenimiento que le den, dice el geólogo William Martínez.
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Se espera que la ejecución de este proyecto dure cinco años. Este hospital estará ubicado en el Distrito III de Managua, y en conjunto con el nuevo hospital militar, representarán las inversiones más importantes en salud de los últimos cinco años.
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Estructuras hospitalarias fatigadas e incluso obsoletas se han tambaleado con los recientes sismos que han sacudido a la capital.
El Hospital Materno Infantil Fernando Vélez Paiz fue el primer centro asistencial que fue evacuado y clausurado por la actividad telúrica. Su antigüedad, las características del terreno sobre el que está construido y los daños reportados en su infraestructura apresuraron una decisión que, según los expertos, ya había sido sugerida.
Edmundo Zúniga, expresidente de la Asociación Nicaragüense de Arquitectos e Ingenieros (ANIA), asegura que en la capital otra de las construcciones que es vulnerable ante este tipo de eventos es el Hospital Militar Alejandro Dávila Bolaños, algo en lo que coincide con el geólogo William Martínez. Este afirma que a pesar de que el edificio está fuera de la zona de fallas, por el paso del tiempo “las estructuras están fatigadas y probablemente una buena sacudida no la aguantaría”.
En Nicaragua, el problema, según Martínez, radica en que los hospitales han sido construidos sin respetar las normativas correspondientes. “Si los hospitales no están construidos en los lugares correctos, siempre sus estructuras se fatigarán y eventualmente colapsarán”, dice.
Según ambos expertos, el resto de centros asistenciales de la capital están “sanos”, pues son relativamente nuevos y de una sola planta. Como medida de mitigación, Martínez sugiere la técnica de “recalce”, que no es más que el reforzamiento de las estructuras a partir de sus fundaciones: “Es relativamente barata, accesible y es necesaria aplicarla bajo las situaciones actuales de Nicaragua”.
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