AFP
Varios países de América Latina, la región con el mayor número de católicos del mundo, celebraron con vigilias y misas masivas la canonización este domingo de los papas Juan Pablo II y Juan XXIII para honrar con devoción a los nuevos santos.
“Ahora podemos decir: San Juan XXIII y San Juan Pablo II, rueguen por nosotros”, dijo con énfasis en su homilía el arzobispo de la capital argentina, Mario Poli, a quien Jorge Bergoglio nombró en su reemplazo cuando fue nombrado sumo pontífice en 2013.
Antes de la misa, que fue acompañada por unos cuatrocientos fieles, —entre ellos unos cincuenta integrantes de la comunidad polaca con sus multicolores trajes típicos— la canonización fue transmitida por pantalla gigante en una plazoleta de Buenos Aires.
- 130 millones de fieles colocan a Brasil como el país con más católicos en el mundo. En este país, una pequeña iglesia del barrio pobre de Alagados, en Salvador de Bahía, fue la primera en adoptar el nombre San Juan Pablo II.
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El obispo auxiliar de San Salvador, Gregorio Rosa Chávez, afirmó que en El Salvador continúan esperando “otro acontecimiento maravilloso”: la beatificación del arzobispo de San Salvador, Óscar Arnulfo Romero, asesinado en 1980.
La causa de Romero fue abierta en 1993, y tras varios años de estancamiento fue desbloqueada por Francisco en abril de 2013.
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“Juan XXIII fue el papa bueno y a Juan Pablo lo pude ver con tremenda emoción en sus dos visitas a Buenos Aires”, dijo a la AFP Alicia Álvarez, una artista plástica de 67 años, quien llevaba un cartel con fotos de los papas.
“MÉXICO, SIEMPRE FIEL”
Por su parte, la Catedral Metropolitana de Ciudad de México recibió la noche del sábado a cientos de personas que celebraron las canonizaciones con una velada de oración, cánticos y alabanzas. El domingo, unas diez mil personas acudieron a la Basílica de Guadalupe en la capital mexicana para una misa especial.
Agitando pequeñas banderas blancas y amarillas —los colores del Vaticano—, los feligreses festejaron la develación de una placa en honor a Wojtyla, con su famoso lema “México, siempre fiel”. Juan Pablo II visitó el segundo país latinoamericano con más católicos en cinco ocasiones, ganándose la empatía de millones.
En San José de Costa Rica, unas 35,000 personas se congregaron la noche del sábado en el Estadio Nacional para acompañar en pantalla gigante la canonización.
El evento tuvo un especial significado, pues el segundo milagro atribuido a Juan Pablo II fue la curación de una costarricense que tenía un aneurisma cerebral, quien participó de la ceremonia en el Vaticano.
Los feligreses portaban mantas para soportar el frío de la madrugada, y carteles con los retratos de los nuevos santos. Grupos musicales y coros participaron de la ceremonia, donde varias personas dieron testimonio de la intercesión de Juan Pablo II en sanaciones.
En Chile, una enorme estatua de Juan Pablo II fue inaugurada este domingo en Santiago en una ceremonia para celebrar su canonización, pero cuya instalación había sido rechazada cinco años atrás debido a su tamaño.
La plaza Juan Pablo II, ubicada en el barrio Bajos de Mena, uno de los más empobrecidos de Santiago, recibió finalmente la estatua de bronce de 13 metros de altura (7.5 m la figura y 6 m la base) en presencia de mil fieles que se dieron cita en el lugar al lugar.
Los creyentes ecuatorianos, en tanto, se reunieron en la Catedral de Guayaquil (suroeste) para seguir la ceremonia por televisión. Además de las vigilias y misas, este domingo se realizó una procesión hacia el Santuario de la Divina Misericordia de la provincia de Guayas (suroeste).
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