Los que conocemos a Luis Pastor González sabemos que su sonrisa es el reflejo de su alma de artista dedicada a las causas nobles como los niños con discapacidad, la lucha contra el cáncer, el medioambiente, en fin, donde su voz haga la diferencia.
Pero esta sensibilidad le fue inspirada por ese hombre que ahora es reconocido como un santo, Juan Pablo II.
Cuenta Luis Pastor que era el año de 1983, y que en compañía de unos amigos asistió a una parte de la misa que ofició su santidad, el papa Juan Pablo II, en su primera visita a Nicaragua el 4 de marzo de ese año.
“No había dado mi primera comunión, tenía 9 años y medio. La plaza 19 de Julio (costado norte de la UCA) nos quedaba muy cerca y el trayecto era insignificante, nos fuimos y regresamos a pie, como casi todo el mundo. No recuerdo qué parte de la misa pudimos escuchar o lo poco que pudimos presenciar, por lo lejos de nuestra ubicación, pero antes de que se ocultara el sol ya estábamos en nuestros hogares siguiendo el acontecimiento”.
EL ENCUENTRO
Cuenta Luis Pastor que años después, y por andar cantando e insistiendo con su guitarra en colegios, barrios y festivales juveniles, tuvo la fortuna y el privilegio de ser escogido por la Federación de Estudiantes de Secundaria, para representar a Nicaragua en un encuentro de jóvenes de países del tercer mundo por varias ciudades de Italia en mayo de 1989. Parte de la gira, además de compartir la experiencia como jóvenes y cantar en liceos, universidades, centros culturales en Bologna, Sicilia, Venecia, Roma, entre otras ciudades, era tener una audiencia con el papa Juan Pablo II en Ciudad del Vaticano.
“Fue en el Vaticano, precisamente en el aula Pablo VI, espacio alternativo a la Plaza San Pedro que tuve la oportunidad de estrechar su mano, una frase y poder sentir su energía, su palabra y mensaje, aunque confieso que mis expectativas antes de entrar al recinto no pasaban más allá de cumplir el acto protocolario de esa mañana. Después de ese encuentro, comencé a seguirlo por el mundo en la medida de las posibilidades y a través de los medios de comunicación”.
En el marco de su segunda visita a Nicaragua, el 7 de febrero del año 1996, y producto de esa espontánea y sincera simpatía y admiración, Luis Pastor quiso sumarse a las diferentes expresiones artísticas que se estaban manifestando ante la bienvenida del sumo pontífice.
Desde su óptica, su juventud, su forma de pensar y de ser, le compuso una canción que muy atinadamente tituló Canción de bienvenida a Juan Pablo II, y aunque él no pretendía que fuese la canción oficial de la Iglesia, tuvo la oportunidad de volar por toda Nicaragua y sonar en los medios de comunicación nacional radiales, escritos y principalmente a través de un videoclip que produjo el Canal 4 de Televisión, en ese entonces, bajo la dirección de Dionisio “Nicho” Marenco.
Ese mismo hecho, cree él, fue el causante de no ser invitado oficialmente a cantarle al papa ni en la catedral de Managua ni en la plaza donde ofició la misa.
No obstante Luis Pastor lleva en su alma esa canción y sobre todo el legado de un hombre que a su paso por esta tierra demostró que cada uno de nosotros puede hacer la diferencia usando nuestros talentos y el amor al prójimo.
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