Andrew Garfield, el hombre araña más juguetón y adolescente, volvió al escenario neoyorquino de The Amazing Spider-Man para presentar la secuela de esta millonaria saga en la que afronta con mayor dificultad la vida cotidiana que el “oficio” de salvar al mundo de los villanos creados por Marvel.
“Lo maravilloso de Peter Parker es que lidia con una vida como el resto de los hombres. Tiene los mismos problemas que un periodista o un sastre de mantelería. Y hay una hermosa metáfora en él: todos tenemos algo de Peter, luchando por nuestro día a día, pero todos tenemos algo de Spider-Man, tenemos algo extraordinario que dar al mundo”, explicó Garfield, a días del estreno del filme en Estados Unidos.
En The Amazing Spider-Man 2 , dirigida de nuevo por Marc Webb y en la que se desarrolla (y se trunca) su romance con Emma Stone, el superhéroe disfruta plenamente de sus poderes y eso le convierte, entre otras cosas, en un paseante con vistas privilegiadas de Nueva York. Pero se desanima y saca su lado más inmaduro a la hora de enfrentarse a una mujer con ideas claras.
En esta nueva saga, además debe a salvar al mundo de quienes tienen una gestión emocional todavía peor, y acaban odiando al mundo entero: Electro (encarnado por Jamie Foxx) y el Duende Verde (Dane DeHaan).
Electro es un científico al que nadie hace caso, que se obsesiona con Spider-Man el día que le salva la vida y se quiere vengar con el mismo ahínco el día que se siente abandonado por él. El Duende Verde, originalmente el mejor amigo de Peter en la escuela y cuyos padres compartieron hallazgos científicos, lucha por la supervivencia ante una enfermedad desconocida, aunque ello implique acabar con el mundo.
Los tres vienen de un origen parecido, tienen parecidos conflictos con familias desestructuradas, pero una vez que tienen acceso al superpoder, lo enfocan de manera muy distinta.
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