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En 1986, Honda Motor Co. construyó un par de piernas robóticas que podían caminar una tras otra. Una década más tarde, les agregó la parte superior del cuerpo. La semana pasada, en Tokio, el último robot de Honda, Asimo, conoció a su primer líder mundial: conversó en inglés con el presidente estadounidense Barack Obama, luego corrió, saltó y pateó una pelota de futbol.
El fabricante de automóviles Honda está convencido de que para su próximo truco, Asimo le dará una ventaja en la construcción del auto del futuro. El robot del tamaño de un niño, que también puede reconocer una mano levantada y seguir tres conversaciones a la vez, es el producto de tres decenios de trabajo. Honda dice que puede aplicar gran parte de ese conocimiento a los autos sin conductor.
“Hasta ahora, los autos solo tenían capacidades de reconocimiento y discernimiento rudimentarias. La fortaleza de los robots radica en que pueden elaborar reacciones verdaderamente muy sofisticadas”, dijo Hiroshi Kawagishi, ingeniero en Honda desde hace largo tiempo.
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