Unos militares bolivianos marchan el 25 de abril de 2014 en La Paz, alegando discriminación

La crisis militar en Bolivia complica a Morales en un año electoral

El conflicto fue un golpe inesperado para el gobierno, que cuenta con el firme apoyo del sector militar.

La baja de 700 suboficiales que protestaban para acabar con la discriminación entre militares agravó la crisis castrense en Bolivia, en un año electoral en el que el presidente Evo Morales aspira a su tercer mandato.

El conflicto fue un golpe inesperado para el gobierno, que cuenta con el firme apoyo del sector militar.

El viernes y pese a las sanciones impuestas, unos grupos de militares volvieron a tomar las calles vestidos de combate en La Paz y otras ciudades bolivianas, en una imagen que no tiene precedentes en los últimos 30 años, cuando en los 80 protagonizaban golpes de Estado.

«Ha ocurrido una fractura interna en las Fuerzas Armadas entre jefes y suboficiales, probablemente la más grave que ha conocido el país en mucho tiempo, ya que se trata de una ruptura en la base de la institución», dijo a la AFP Jorge Lazarte, sociólogo y analista político de la Universidad San Andrés.

La cúpula militar respondió a las reivindicaciones con una baja masiva para huelguistas que rompieron la estructura de mandos y el gobierno de Morales decidió apoyar hasta el momento la decisión.

«Abandonar el cuartel es traición a la patria», dijo el viernes Morales. «Unas Fuerzas Armadas sin disciplina dejan de ser Fuerzas Armadas», apuntó.

El mandatario boliviano tiene un firme apoyo en las cúpulas militares, ganado a fuerza de responder a sus requerimientos, indican los expertos. «Ha habido pocos gobiernos que han dado tantos beneficios a los militares», indicó Lazarte. Así, en los últimos años, las Fuerzas Armadas han recibido más recursos, mayores ingresos para los altos mandos y hasta beneficios como el pago de bonos sociales.

Pero en los últimos días, aferrados al concepto de 'descolonización' que pregona el gobierno para todos los sectores desde la nueva Constitución de 2010, los militares de bajo rango, que suelen ser aymaras y quechuas, salieron a denunciar la discriminación y excesos que imponen sus jefes y oficiales, mayoritariamente de origen mestizo o blancos.

La inédita protesta de suboficiales, que son un 30% de los casi 38.500 efectivos de las Fuerzas Armadas bolivianas, reivindica acceso a estudios superiores, ascensos de rango, mejoras salariales y atención en hospitales militares en similares condiciones a los uniformados de alta graduación, entre otros aspectos.

Los expertos destacan que la llamada 'descolonización' tuvo en este caso un efecto 'boomerang'.

«La descolonización es un caballito de batalla de Morales en todos los ámbitos, pero en el caso de las Fuerzas Armadas, el invento le está reventando en la cara», explicó Lazarte. «El gobierno quedó atrapado entre mantener esa consiga y su lealtad a la cúpula militar, que le es fiel y de la que necesita cada vez más», precisó.

El viernes, por cuarto día, se replicaron las marchas callejeras de los uniformados, quienes vestidos con trajes de combate, recorrieron las calles en varias ciudades del país.

Crisis inoportuna

Esta crisis militar se produce poco antes de que Morales inicie su campaña para las elecciones generales de octubre, en las que aspirará a un tercer mandato para el período 2015-2020.

Y el impacto puede sentirse. Aunque, de momento, la oposición tiene pocas posibilidades de arrebatarle el poder al mandatario izquierdista, según unos recientes sondeos.

«El gobierno puede perder el apoyo de un sector amplio de las Fuerzas Armadas y la oposición puede pretender mostrar que el gobierno es débil y que no tiene control del aparato militar», opinó el analista Marcelo Silva, docente en la privada Universidad Nuestra Señora de La Paz.

Incluso, varios expertos advirtieron de que el conflito podría extenderse y agravarse rápidamente porque los suboficiales y sargentos son la base estructural de las fuerzas. «Ellos conducen los tanques, los camiones, son los que siempre están en contacto con la tropa.

Son la base esencial», recordó Samuel Montaño, analista de asuntos militares, consultado por el diario La Razón. «Podríamos hablar de que la situación se encamina a un motín», indicó al recordar que se trata de una revindicación interna que no ha sido atendido ni por los jefes militares ni por el ministerio de Defensa.

Si bien es una de las peores crisis castrenses de la historia, tanto analistas como los propios militares descartan un golpe militar.

«Nosotros estamos reclamando justicia, que se acabe la discriminación, no estamos promoviendo un golpe», señaló el jueves el suboficial Erick Magne, uno de los principales líderes de los rebeldes, para responder a las acusaciones de «sedición».

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COMENTARIOS

  1. plomo fundido
    Hace 12 años

    estamos bien todos o todos nos jodimos, el indio morales solo favorece la cupula miltar que lo mantiene en e poder, pero olvido la parte principal de todo ejercito, los soldados que ponen el pellejo, no tarda en culpar al imperio del norte, por los reclamos de su ejercito, pinches dictadores, uno a uno van a caer, tardado pero seguro.

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