En muchas salsas colocamos cebolla cruda como parte de los ingredientes. De hecho aporta buen sabor. Sin embargo una de las reglas básicas que tiene que tomar en cuenta es: si no se va a comer la salsa en los próximos veinte minutos es mejor que los trozos de cebolla se pasen por agua helada primero y entonces vuelva a secarlas, así evitamos que libere gas sulfuroso que puede arruinar la frescura de nuestra receta. Este truco también se puede aplicar en el guacamole, según recomienda el chef Mark Miller, para la revista FoodNetwork .
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