Se fue Tito Vilanova de la misma manera que llegó, sin hacer ruido y con esa energía que le ha rodeado hasta el último momento. Su vida no fue la misma desde que en noviembre de 2011 le detectaron un tumor en la glándula parótida contra la que luchaba desde entonces.
Nació en Bellcaire de Empord (Girona) el 17 de septiembre de 1968, en el seno de una familia de clase media.
Ingresó en La Masia del Barcelona con 14 años. Allí conoció a Pep Guardiola.
Tito llegó a jugar hasta en el filial, pero tuvo que buscarse su futuro profesional lejos de la sombra del Camp Nou. Jugó en el Figueres, Celta de Vigo, Badajoz, Mallorca, Lleida, Elche y Gramenet.
En 2002 dejó el futbol a causa de problemas en las rodillas e inmediatamente inició su carrera como técnico.
Al lado de Guardiola, de quien fue ayudante, vivió los mejores momentos de su vida deportiva y afrontó el reto de hacerse cargo del primer equipo (el 27 de abril de 2012) ante el adiós de Guardiola.
Ya había enfrentado una operación de máximo riesgo, cuando el 21 de noviembre de 2011 fue intervenido tras detectársele la existencia de un tumor en la glándula parótida.
En diciembre de 2012 se hizo público que había recaído del cáncer en la glándula parótida.
Vilanova fue tratado en Nueva York de su enfermedad y se reincorporó a su trabajo a principios de abril de 2013.
Al término de la temporada, de común acuerdo con el club, decidió poner fin a su carrera como entrenador.
El Viernes Santo fue ingresado en una operación programada para solucionar un problema gástrico. La intervención tuvo lugar el 24 de abril. Se fue Tito Vilanova y deja una herida en el corazón del barcelonismo.
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