Mabel Calero
Al ritmo de los chicheros más de cincuenta hombres vestidos de mujeres danzaron alrededor de la vaquita y la gigantona el baile tradicional de San Marcos, que recorre las calles desde que comienzan las fiestas patronales hasta que terminan con el regreso de las imágenes a sus lugares de origen.
Asimismo se regalaron más de cinco mil platos de masa de cazuela (indio viejo) y chicha de maíz tanto a la población como a los priostes y bailantes.
“Yo vine a dejar comida a los priostes porque soy patrona de Santiago, esto lo hago por tradición y por una promesa familiar, ya tenemos más de 15 años regalando comida”, dijo Josefa del Socorro Narváez.
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Ayer, día principal de las fiestas de San Marcos, los bailantes de la vaquita recorrieron las calles acompañando a las imágenes de Santiago de Jinotepe; San Sebastián de Diriamba; Montserrat de La Concepción y San Marcos.
“Todos los años nos preparamos para bailarle al Santo, este baile surgió con motivo de ridiculizar a las mujeres de la burguesía que se vestían exóticas”, dijo Julio Dávila, bailante.
Antes del recorrido se realizó la misa solemne presidida por el cardenal Leopoldo Brenes Solórzano, quien después de oficiar la misa fue declarado hijo dilecto. Las autoridades municipales le entregaron la llave de la ciudad.
Solórzano volvió a referirse a los femicidios ocurridos en el país y manifestó que es necesario analizar la situación y buscar una manera para evitar que sigan sucediendo.
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