Después de 17 años, los Dodgers de Los Ángeles volvieron a poner sus ojos en los prospectos de Nicaragua.
Y esta vez le tocó el turno al joven Álvaro Rubí, quien desde los 6 años de edad hizo del bate, la manopla y los guantes, sus amigos inseparables.
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“Este es el sueño de mi madre y de mi padre, es algo que siempre quise y voy a luchar para llegar a Grandes Ligas”, dijo Rubí ayer tras su firma.
Rubí actualmente juega tercera base con el conjunto Bóer en el Campeonato Nacional de Beisbol Superior, pero fue firmado como receptor.
“En las dos posiciones me siento cómodo, en las ligas juveniles siempre trabajé como receptor”, agregó Rubí, de seis pies de estatura y quien fue reclutado por la Academia de Beisbol Nicaragüense, a los 15 años.
“Se llegó al acuerdo de que Rubí terminará de jugar el Campeonato de Beisbol Superior, y se habló con el mánager del Bóer (Julio Sánchez) para que una vez a la semana lo ponga a jugar como receptor y que ayude en el bullpen”, manifestó Nemesio Porras, scout de los Dodgers en Nicaragua.
Para Porras, la firma fue un momento muy especial: “Conozco a Rubí desde pequeño y me alegra haberlo firmado. Tiene buen brazo, y hay que seguir trabajando en su mecánica de bateo, porque tiene tacto, disciplina y mucho empeño”.
Rubí, quien firmó por un poco más de 17 mil dólares, viajará en octubre a Dominicana.
El joven prospecto, quien hace dos años perdió a su mamá, tuvo la compañía de su padre, con el que comparte el mismo nombre. “Este es el día más feliz de mi vida”, dijo entre sollozos su padre, quien también fue receptor y antesalista en los años ochenta.
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