Alfredo Valessi es considerado un pionero del teatro moderno en Nicaragua. Su aporte es quizás donde los personajes juegan con el tiempo y la acción transcurre hacia un clímax imprevisto de la vida, a veces doloroso, profundamente humano entre ese mundo dividido por el bien y el mal.
Una de las mejores puestas en escenas que aprecié de Alfredo Valessi fue en la Muestra Nacional de Teatro de 1999, dedicada a Socorro Bonilla Castellón, siendo director de la Escuela Nacional de Teatro, con quienes montó, Un muerto pregunta por Julia de Pablo Antonio Cuadra. Con esta pieza logra un mundo hilarante entre realidad y ficción.
Es uno de los pocos directores con una gran experiencia, estudió en la Escuela de Arte Teatral del Instituto Nacional de Bellas Artes de México. Hizo estudios de Literatura e Historia del Arte, en Cuba, donde además trabajó como guionista y director del Instituto cubano de Radio y Televisión.
Una realidad, un personaje como su amiga Gervasia, es lo único que la une a la realidad misma del pueblo. Mientras adentro el delirio se vuelve en una apertura a lo desconocido. Dejemos pues que Perséfone se revuelque en su propio delirio.
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PREMIO
A su regreso de España en 1984, de donde toma las corrientes y propuestas escénicas nuevas y vanguardistas, llega a Nicaragua y labora en Radio Sandino, donde dirige El Nacatamal de Oro de Jesús Miguel Blandón, obra paródica y de un humor fino que recorre el país y que se presenta a lleno completo.
En 1986 montó La mujer deshabitada , de Rolando Steiner en el Salón Darío del Hotel Intercontinental. En 1990 fue nombrado director de la Escuela Nacional de teatro. En 1991 dirigió la Agonía del poeta , de Rolando Steiner en el Teatro Nacional Rubén Darío. En 1997 ganó en Premio Nacional Rubén Darío, en la rama de teatro por su obra Sustitución .
SU MEJOR OBRA
Oscura raíz del grito , con que Valessi nombre a su obra, es un verso tomado de Bodas de Sangre , de García Lorca. En la obra lorquiana este verso tiene una connotación poética que viene a profundizar la simbología utilizada por Lorca. Todo lo contrario, el autor nicaragüense, usa apropiadamente este verso para dar una connotación dramática en que va a estar sustentada más que la fabulación de la trama, en un lenguaje dramático de trasgresión y realidad onírica. Esta obra pertenece a su trilogía Teatro de la ira (1995), que incluye Destino manifiesto y El Predicador .
El mismo explica por qué sus dramas están llenos de ira: “Advierto que subyace un rescoldo de ira en cada uno de los dramas. Ira no del autor, sino de toda una sociedad que se debate en el intento de rescatar su equilibrio”.
En esta obra el grito tiene una oscura raíz, una raíz sembrada en su personaje central: Perséfone. Cuando Alfredo Valessi escribe y lleva a escena su propia obra en la Sala Experimental Pilar Aguirre, en agosto de 1992, ha terminado la guerra.
Dos de sus personajes, Licaón y Toro Muco, son secuelas oscuras que produce toda guerra; son dos delincuentes acomodados en un mundo violento, por consiguiente transgredido, donde ambos personajes masculinos sobreviven sin ninguna moral como principio de vida, transgrediendo toda ética social.
LA REINA DE LOS MUERTOS
Esta realidad onírica está vivenciada en Perséfone, personaje que toma Valessi de la mitología griega, quien por haber sido raptada por Hades era considerada la reina de los muertos. En el drama de Valessi es una visionaria, una vidente que se comunica con su abuela muerta; por eso tiene una gran relación con la Perséfone griega, ambas viven de los rituales.
Alfredo Valessi (Managua, 1925). Destacado dramaturgo con ideas filosóficas y políticas. Cursó estudios de Teatro en México, y de Literatura e Historia del Arte en La Habana, Cuba. Fue maestro y director de la Escuela Nacional de Teatro de Nicaragua, entre 1990 y 1996. Entre sus obras publicadas se encuentra su primera novela La casa blanqueada (1993). Más de 20 dramas tales como: Destino manifiesto (1986), Oscura raíz del grito (1992), entre otras.
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