Wilih Narváez y Rosmalia Ann González
En 2013, después de las tantas amenazas y golpes que sufrió durante años por parte de su pareja, el expolicía José Esteban Vílchez Narváez, la maestra Johanna González Mena se armó de valor y fue a la Estación Ocho de la Policía en Tipitapa para interponer la denuncia, según relata su mamá Ruth Mena, pero al parecer, estos pusieron “oídos sordos”.
“Los policías más bien se le burlaron a ella (Johanna), porque él (José) llegó a negar todo lo que ella estaba diciendo; él tenía influencias con la Policía y Johanna fue a la Comisaría de la Mujer y le dijeron que no había de qué tratar, porque ellos (la pareja) no tenían los niños en casa, que esos son pleitos de pareja y tampoco le hicieron caso, no le levantaron la denuncia”, expresó la adolorida madre.
“Él es mi hijo, esto que hizo nunca se me pasó por la cabeza, ellos vivían en pleito, yo les decía: Si no se entienden sepárense, nunca esperé que lo iba a hacer, yo digo que tal vez alguien le metió cuento”, dice Carmen Narváez Alemán, madre del expolicía.
[/doap_box]
Pero diez años atrás, Vílchez había sido detenido por la misma situación. Esa vez fue denunciado en el Distrito Seis de Policía, según relata el papá de la maestra, el comisionado Francisco González Rodríguez. Vílchez estuvo dos días detenido; sin embargo, llegaron a mediación y el denunciado se le arrodilló y el hecho no pasó a más, porque ella retiró la acusación.
LA GOTA QUE DERRAMÓ EL VASO
En marzo de 2014, Jazmín Vílchez González (10), hija de la pareja, presenció cómo Vílchez golpeó a su madre: “Mire tía, mi papa le pegó a mi mama , la pateó y le fregó el pie”, fue lo que le comentó la niña a Tereza González, abogada de profesión, y quien trató de convencer a su hermana para que se divorciara.
Producto de esa golpiza, González Mena estuvo 15 días de subsidio, ya que su pie izquierdo estaba lesionado. Cansada de los abusos, la maestra decidió terminar la relación y estaba haciendo los trámites para impartir clases en Managua.
Esa fue la última vez que Vílchez le puso una mano encima a González, hasta este martes 22 de abril, cuando llegó a esperarla fuera del colegio Cristo Rey, en Tipitapa, donde la mató y luego se suicidó.
EL ÚLTIMO ADIÓS
Este miércoles 24 de abril, a eso de las 2:00 p.m., decenas de amigos y familiares vestidos de negro fueron a dejar a la profesora a su última morada, en el cementerio Rigoberto Cabezas, en Masaya, de donde era originaria.
“Yo quiero ver a mi mami, no me dejés”, decía llorando la pequeña, quien acompañada de su hermano Marabeth Alí Vílchez González (8), vio por última vez el cuerpo de su mamá.
Al lugar también acudieron seis buses con profesores y policías. Lo irónico de esta situación es que al momento que la maestra interpuso la denuncia años atrás, ninguno de los oficiales le puso atención, pero al momento del entierro todos estuvieron atentos, cuando ya no se podía hacer nada.
CARDENAL HACE LLAMADO A RESPETAR A LA MUJER
El cardenal Leopoldo Brenes calificó de triste y muy doloroso los femicidios que se están dando en el país e hizo un llamado para ir creando una cultura de respecto hacia la mujer.
“Es una tristeza que hay en el corazón de cada uno de nosotros; personalmente me siento triste, porque cada uno de nosotros es hijo de una mujer. Es doloroso que se siga atentando contra la mujer, hoy (ayer) leí en los medios de comunicación, (que) una maestra muy cerca de nosotros en Tipitapa (murió), hemos visto otra señora en Niquinohomo y Matagalpa, tenemos que ir creando cultura de mucho respeto hacia la mujer”, dijo Brenes.
(Colaboración de Gloria Picón)
Ver en la versión impresa las páginas: 4 A ,1 A







