A la cabeza del estilo

Una de las nuevas claves de la sofisticación y el estilo es el turbante, sin dudas un accesorio de indiscutible notoriedad y disponible solo para gente con los pies bien puestos sobre la Tierra.

Carlos René Cruz

 Diseñador de modas

Una de las nuevas claves de la sofisticación y el estilo es el turbante, sin dudas un accesorio de indiscutible notoriedad y disponible solo para gente con los pies bien puestos sobre la Tierra.

Presente culturalmente desde siempre, y en las relucientes cabezas de las divas de la época dorada de Hollywood, es un accesorio de exquisita personalidad, pero también es un abanico de posibilidades que en sí mismo colabora para crear ese look divino tanto en la playa como en las más elegantes fiestas nocturnas.

Pero eso si, y solo sí, hay madera para ello. He aquí la primera encíclica para usarlo. No se disfrace con un turbante, deje que él sea un complemento y eso lo logrará cuando al usarlo se sienta completa y armónica. Si por el contrario es un accesorio invasivo y de demasiada distracción visual en su imagen, debe suprimirse.

En otras palabras, no es una pieza que cualquiera deba usar, pero que su uso podría ser para cualquiera si sabemos cómo barajarlo a nuestro favor. Ejemplo de ello, es usarlo a través de sus múltiples variantes, desde las más osadas (mis favoritos) como el turbante clásico, el turbante Cleopatra y el turbante de moño (al mejor estilo de Carmen Miranda) y tal vez el más popular en nuestro país, el turbante tipo Head Band.

El turbante también puede ser un recurso para suprimir visualmente aquel cabello rebelde o de resultado desastroso con la plancha o el salón. Es que a todo uno debe sacarle provecho, hasta las tendencias más ufanas del momento. Y he acá una razón más, el turbante “salvador”.

Lo importante de todo es no enredarse, no debe cargarse, deje que este accesorio sea el protagonista de su look y no lo haga competir con toda una parafernalia de accesorios, estampados o vestuarios muy llamativos. Busque el balance, equilibrio y una armonía conceptual en su look al usarlo.

Un detalle que no puede escaparse es que también los hay disponibles para chicos, sí, así es. Los

favoritos son aquellos de apariencia hindú, pero adaptados a looks más urbanos. ¿Se atreverían?

Sigamos la conversación en las redes. @CarlosReneCruz

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