Elízabeth Romero
A sus 37 años de existencia la Comisión Permanente de Derechos Humanos (CPDH) pasa por difíciles momentos debido a las limitaciones provocadas, según su presidente en funciones, Carlos Huembes, por el bloqueo impuesto por el Gobierno a los donantes.
“Estamos acostumbrados a la escasez y a las privaciones que nos provocan las circunstancias que nos rodean. Nada en este país podrá impedir que sigamos trabajando por la defensa de los derechos humanos en Nicaragua”, advirtió Huembes.
De acuerdo con las palabras de Huembes, a los representantes de esa organización de derechos humanos les ha tocado batallar en diferentes períodos por la defensa de los derechos humanos de los nicaragüenses. Y prometió que continuarán con esa tarea “a pesar de que hay quienes creen que la CPDH debe desaparecer”.
Huembes rememoró que durante la dictadura somocista (finalizada en 1979) esa organización se convirtió en “punta de lanza”, para denunciar los crímenes y abusos contra la población civil.
La situación continuó en los años ochenta cuando les tocó denunciar los fusilamientos, torturas, hallazgos de tumbas colectivas, exilios, confiscaciones y otros abusos del primer régimen de Ortega finalizado en 1990.
En los años noventa la CPDH apoyó el proceso de reconciliación y en la actualidad, pese a todo, esa organización sigue vigilante de que se respeten los derechos humanos de los nicaragüenses, en especial los casos de los detenidos, sostuvo el otrora dirigente sindical.
A su vez, la CPDH ha trabajado con diferentes sectores de la población, entre ellos sindicatos y miembros de la Policía Nacional, a quienes han capacitado en los temas de derechos humanos.
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