Rezaye Álvarez M.
Huyendo de los sismos que estremecen la capital desde el 10 de abril, familias habitantes de Managua viajaron al norte durante Semana Santa buscando seguridad para los niños.
Era Jueves Santo y la terminal Roberto Cabezas del Mercado de Mayoreo seguía llena, no tanto como los primeros días de la Semana Santa, pero la gente que salió de vacaciones hasta el miércoles buscaba cómo irse fuera de la capital.
Para mujeres como Ingrid Sánchez, madre de tres hijos, todos menores de 10 años, irse de Managua significaba darle seguridad a sus hijos.
Su destino era Estelí, donde viven sus padres y donde sus hijos podrán dormir y comer tranquilos, sin sentir que la tierra se mueve.
Sánchez dijo que no iba a regresar a Managua hasta que la situación mejorara o se cambiara el color de la alerta.
Al ser cuestionada sobre el peso de dejar sus pertenencias y su casa, Sánchez, quien habita en Las Américas II, dijo que su casa no quedaba sola, porque su esposo la estaba cuidando, además, “primero está la vida de mis hijos y después las cosas materiales, esas se reponen”.
Gran demanda
Según Juan Antonio Rodríguez, inspector del Ministerio de Transporte e Infraestructura (MTI), en esa terminal, la gente se empezó a ir a ciudades del norte del país desde el viernes 11 de abril.
Sin embargo, el día que tuvieron más demanda de buses sobre todo hacia Estelí y Matagalpa fue el Miércoles Santo.
Ese día se tuvo que reforzar la flota de 265 buses y agregar 20, para poder satisfacer la demanda de la población.
Para viernes, solo trabajaron el 10 por ciento de las unidades, mientras que ya sábado y domingo se trabajó con la cantidad de unidades de siempre porque la demanda vuelve a la normalidad.
Ver en la versión impresa las páginas: 3 A