RÍO DE JANEIRO/AFP
La presidenta de Brasil Dilma Rousseff prometió el lunes una investigación rigurosa ante las acusaciones de corrupción que recaen sobre la estatal Petrobras, pero advirtió que no toleraría que la empresa sea denigrada por razones políticas.
«Lo que tenga que ser investigado va a ser investigado con el máximo rigor, y lo que tenga ser castigado va a ser castigado con el máximo rigor», indicó la mandataria, citada por el sitio G1, en un acto de la petrolera en el puerto de Suape, cerca de Recife (noreste).
Rousseff —que a pesar de una pequeña caída en su popularidad lidera las encuestas para las elecciones de octubre, en que será candidata a la reelección y puede ganar incluso en la primera vuelta— aseguró que no permanecerá «callada» ante la «campaña negativa» de quienes «por provecho político no dudan en denigrar la imagen de esta empresa».
Hubo quien, según ella, preparó de «forma furtiva» la privatización de Petrobras. «El proyecto contemplaba incluso el cambio del nombre, que sería Petrobrax, substrayendo la sílaba que sería nuestra identidad: 'bras' de Brasil», zanjó.
En 2000, durante el gobierno de Fernando Henrique Cardoso (PSDB, oposición a Rousseff), la directiva de Petrobras anunció un cambio en el nombre comercial de la empresa, a Petrobrax, pero la propuesta se abandonó poco después.
Petrobras está en la mira de algunas bancadas del Congreso que buscan abrir una comisión parlamentaria (CPI) que investigue la cuestionada compra en 2006 de una refinería en Pasadena, Texas, que costó 1.100 millones de dólares.
En esa época, Rousseff presidía el consejo de administración de la empresa. Petrobras abrió por su parte el mes pasado una investigación interna y el viernes entregó a la policía federal los documentos requeridos para una pesquisa sobre una amplia red criminal que habría movilizado unos 4,500 millones de dólares en lavado de dinero y tráfico de drogas.
La policía federal no explicó a qué refieren exactamente los documentos solicitados a Petrobras. Según la petrolera, están relacionados con un contrato. Un exdirector de Refinación y Abastecimiento de Petrobras, Paulo Roberto Costa, fue detenido por la policía el pasado 21 de marzo en medio de esta investigación conocida como «Operación lavacoches».
Petrobras es también investigada por el supuesto pago de sobornos millonarios a funcionarios de la empresa por parte de la holandesa SBM Offshore, para obtener contratos de alquiler de plataformas petroleras.