SLAVIANSK, Ucrania/AFP
El presidente de Ucrania, Olexandre Turchinov, acusó ayer a Moscú de “librar una guerra” contra su país, en un discurso televisivo en el que anunció que ordenó el lanzamiento de una “operación antiterrorista de gran envergadura” contra los militantes prorrusos.
Moscú respondió al denunciar el “orden criminal de Truchinov de recurrir al ejército para reprimir las protestas” y pidió una reunión “urgente” del Consejero de Seguridad de la ONU. “Actualmente, la posibilidad de evitar una guerra civil en Ucrania depende de Occidente”, añadió el portavoz del ministerio ruso de Exteriores, Alexandre Lukashevish.
Grupos de hombres armados, vestidos en su mayoría con uniformes sin insignias, lanzaron el sábado una serie de ataques visiblemente coordinados en varias ciudades del este de Ucrania, especialmente en Slaviansk, donde se apoderaron de edificios de la policía y de los servicios de seguridad, según el ministro del Interior, Arsen Avakov.
Este brote de violencia provoca temores de que Moscú se sirva de la tensión para intervenir. El presidente ruso, Vladimir Putin, prometió defender a “cualquier precio” a los ciudadanos rusos de la ex Unión Soviética. También hace temer por el mantenimiento de las conversaciones previstas este jueves para tratar de resolver la peor crisis entre el este y occidente desde el final de la Guerra Fría.
Los incidentes en el este de Ucrania recuerdan a los acontecimientos de Crimea en marzo, incorporada a Rusia tras la intervención de grupos de hombres armados sin identificar —militares rusos, según los observadores— y un referéndum controvertido.
“No dejaremos que se repita el guion de Crimea”, advirtió Turchinov. El parecido en la forma de operar fue denunciado por el jefe de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen, y la embajadora estadounidense en la ONU, Samantha Powers, quien amenazó a Rusia con nuevas sanciones.
Olexandre Turchinov, presidente interino de Ucrania, en un discurso televisivo.
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