Todos los hermanos sienten celos entre sí. Y los hijos, nacidos de un parto múltiple, no son una excepción. Los celos siempre tienen que ver con la lucha por la atención de los padres.
Cada uno quiere tenerla para sí solo, algo difícil en el caso de los múltiples; la tienen que compartir desde su primer día de vida. Los gemelos (y múltiples) ya luchan en el útero materno por el mejor sitio: se empujan, se dan pataditas, aunque también se acurrucan el uno contra el otro, etc.
De niños son los celos por los regalos, ropa, zapatos… Ya grandes puede ser por la atención de una chica. Sin embargo, los celos no solo son un fenómeno negativo, también tienen su significado positivo: les ayuda a los niños a descubrir lo que es importante para ellos (uno solo siente celos cuando algo le importa) y a tolerar y soportar momentos de frustración.
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