Roxana Ruiz y su familia cuidan su casa desde los árboles que tienen enfrente de su vivienda. Ahí la naturaleza los arrulla por las noches desde que el terremoto de 6.2 en la escala de Richter convirtió su hogar en un sitio “inhabitable”.
Bajo esos árboles pasan día y anoche, cuando alistaron las cajas y colchonetas en la que duermen los niños, el municipio de Nagarote no tenía luz.
Ahí hay —según el último censo realizado por las autoridades municipales y de la Defensa Civil— 5,000 damnificados por el terremoto ocurrido el pasado jueves por la tarde.
Hasta las 5:30 p.m. de ayer, el alcalde Juan Gabriel Hernández informó que en ese municipio contabilizaban 1,300 viviendas “inhabitables” por el alto riesgo de derrumbe.
Ante esta situación, ayer se conformó una comisión encabezada por el alcalde, las autoridades del Invur, el Ejército de Nicaragua y la Defensa Civil para valorar qué viviendas necesitan ser reconstruidas y cuáles serán rehabilitadas.
LIMPIAN ESCOMBROS
Efectivos de la Unidad Humanitaria y de Rescate (UHR), del Ejército de Nicaragua, junto con operarios de obras públicas de la Alcaldía de Nagarote realizaron labores de limpieza, escombreo y derrumbe de paredes que están por colapsar, para seguridad de las familias.
“Estamos aproximadamente cincuenta efectivos militares en apoyo de ayuda humanitaria a la población; en un primer momento realizamos el censo poblacional para determinar los elementos de daños existentes después del sismo y en un segundo momento estamos apoyando al alcalde en la distribución de la donación que envió el presidente”, informó el capitán Ricardo Hernández, jefe de operaciones y planes de la UHR.
De igual manera, ayer entregaron la primera ayuda a los pobladores afectados por el terremoto. Ellos recibieron un kit de higiene donado por la Cooperación Española, que contenía papel higiénico, jabón de baño, toallas, pasta y cepillos de dientes, pañales desechables, un balde para agua, y alimentos como arroz, frijoles y aceite.
Ante la situación, el Gobierno central envió más de mil láminas de zinc y un cargamento de colchonetas distribuidas a las familias que las necesitan. En los albergues los estudiantes de Psicología de la UNAN-León y trabajadores del Ministerio de la Familia brindan acompañamiento psicológico a los evacuados.
Los barrios más afectados en Nagarote son San Martín, Tierra Prometida, Sonrisa de Dios, Marvin Palacios, Jairo Pérez, Cruz Roja y Francisco Estrada y el sector de la antigua Estación del Ferrocarril.
Llegada la noche, las casas agrietadas lucen desoladas y las aceras se vuelven refugios con sábanas, colchonetas y plástico. Los pobladores aún temen por las posibles réplicas.
En el sector de la antigua Estación de Ferrocarril, donde hoy está ubicado un albergue, las familias se encuentran durmiendo en las calles, los árboles que fueron sembrados para ornamentar ahora son sus improvisados hogares.
“Se me cayó toda la parte de atrás, todas las paredes las tengo agrietadas, se me cayó la pared de un cuarto y en el inodoro. Los ingenieros que vinieron dijeron que no podemos habitar las casas y por eso estamos durmiendo en la calle, tenemos miedo de estar dentro de la casa”, dijo Reyna Olivares Gómez, habitante del sector de la antigua estación del ferrocarril.
5,000 damnificados reportan en Nagarote las autoridades municipales y de la Defensa Civil. Ayer, los afectados empezaron a recibir ayuda humanitaria tras el terremoto de 6.2 Richter.
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