El gobierno proeuropeo de Kiev denunció ayer una “agresión” por parte de Rusia tras producirse ataques de grupos armados prorrusos en el este del país, donde la tensión aumenta.
El canciller ruso Serguei Lavrov juzgó “inadmisibles” las “amenazas permanentes de Kiev de lanzar un asalto contra los edificios ocupados por los manifestantes en Donetsk y Lugansk”.
Los separatistas, con el apoyo de Moscú, quieren convertir a Ucrania en una federación, lo que rechaza el gobierno proeuropeo de Kiev que lo considera el paso previo a la disolución del país.
Ucrania y Estados Unidos acusan a los servicios especiales rusos de estar detrás de los insurgentes, lo que Rusia desmintió.
La tensión en el este de Ucrania hace temer una repetición de la situación en Crimea, ocupada primero por fuerzas prorrusas y luego anexada a Rusia tras un referéndum considerado ilegal por Occidente.
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Olexandre Turchinov, presidente provisional ucraniano, convocó a una reunión del Consejo de seguridad mientras se producían combates en varias ciudades, según el ministro del Interior interino, Arsen Avakov.
La reunión finalizó poco después de la medianoche local sin que se hiciera ningún anuncio oficial. “Los participantes estudiaron la cuestión y las medidas relativas a la normalización de la situación en el este de Ucrania“, señaló en un breve comunicado.
Militantes nacionalistas se agruparon cerca de la sede de la reunión gubernamental exigiendo una respuesta firme de las autoridades provisorias. Dmitro Iaroch, jefe del partido nacionalista Pravy Sektor (derecha), tildado como “fascista” por los prorrusos, llamó a sus partidarios a “prepararse para la acción”.
ENFRENTAMIENTOS
En la localidad de Kramatorks, en la provincia de Donetsk, “desconocidos abrieron fuego contra la administración local”, indicó el ministro del interior. “La policía replica. Los intercambios de disparos continúan”, añadió. En Krasny Liman, “combatientes armados” atacaron a la policía con “armas de fabricación rusa K100, de dotación únicamente en las fuerzas armadas rusas”, aseguró el ministro.
INVADEN SEDES POLICIALES
Una oleada de invasiones de edificios de fuerzas de seguridad se produjo en la zona rusófona, a pocos kilómetros de la frontera. Los activistas se apoderaron de Slavians.
En Donetsk, 200 manifestantes prorrusos armados con porras entraron en la sede de la policía. Tras la ocupación de la comisaría y la sede de los servicios de seguridad en Slaviansk, hombres armados con porras entraron en otra sede de las fuerzas del orden en Donetsk. Además, decenas de miembros de las fuerzas antidisturbios enviadas para reforzar la vigilancia del edificio agitaban cintas naranjas y negras, símbolo de los partidarios de Rusia.
El canciller ruso Serguei Lavrov juzgó “inadmisibles” las “amenazas permanentes de Kiev de lanzar un asalto contra los edificios ocupados por los manifestantes en Donetsk y Lugansk”. Los separatistas, con el apoyo de Moscú, quieren convertir a Ucrania en una federación, lo que rechaza el gobierno proeuropeo de Kiev que lo considera el paso previo a la disolución del país.
Ucrania y Estados Unidos acusan a los servicios especiales rusos de estar detrás de los insurgentes, lo que Rusia desmintió.
La tensión en el este de Ucrania hace temer una repetición de la situación en Crimea, ocupada primero por fuerzas prorrusas y luego anexada a Rusia tras un referéndum considerado ilegal por Occidente.
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