En esta hora sombría para el pueblo venezolano, cuando ha tenido que tirarse a las calles teñidas de rojo, por la sangre derramada en defensa de su libertad, habría que evocar los númenes de aquellos pensadores latinoamericanos como José Martí que refiriéndose al Libertador, Simón Bolívar, dijo: “¡para hablar de él se debería tener una montaña por tribuna, o entre relámpagos y rayos, o con un manojo de pueblos libres en el puño, y la tiranía descabezada a los pies !”
Porque no podemos hablar de la gesta heroica del Libertador, y al mismo tiempo ser indiferentes a lo que está sucediendo en su tierra natal. Todos los días, cual si se tratara de una espantosa pesadilla, los cables internacionales nos traen la infausta noticia del holocausto de uno, dos, tres, hermanos venezolanos que son sacrificados por la dictadura del señor Nicolás Maduro, por el supuesto delito de pretender que se respeten los derechos humanos, tales como el derecho a protestar en demanda de mejores condiciones de vida; el derecho a disentir de las políticas oficiales del gobierno y el derecho inalienable del pueblo a que se respete su autodeterminación en las urnas electorales.A los latinoamericanos en general y a los nicaragüenses en particular, los trágicos hechos que están sucediendo en Venezuela, nos demuestran de manera palmaria que el llamado Socialismo del Siglo XXI no es más que el nuevo disfraz que están usando ahora, las corruptas dictaduras que tanto daño nos causaron en el pasado. Antes se llamaban Trujillo, Somoza y Stroessner; y ahora los conocemos como los Castro, Ortega y Maduro. Tan represivas, corruptas e incapaces de generar el bienestar de sus pueblos y tan deseosas de perpetuarse en el poder, las unas como las otras.
Es entonces cuando nosotros nos preguntamos: ¿Para qué sirve la Organización de Estados Americanos (OEA)? ¿Es que la Carta Democrática que aprobaron por unanimidad 34 estados miembros y que establece que “los pueblos de América tienen derecho a la democracia y sus gobiernos la obligación de promoverla y defenderla”, es puro papel mojado? ¿Es que el Secretario General de la OEA, señor Insulza y la enorme burocracia que lo acompañan, lo único que les interesa es defender su pitanza y no a sus pueblos en sus derechos conculcados? ¿Es que acaso están esperando que en el continente de la esperanza se repita la tragedia de Siria en Venezuela con 50, 100,150 mil muertos para que reaccionen tal como lo demandan las circunstancias?
Los compatriotas que vemos en Sandino, Bolívar y Martí, la más pura encarnación de los ideales de nuestros pueblos: nicaragüenses, venezolanos y cubanos, queremos por este medio expresar nuestra más franca y fraternal solidaridad con los hermanos del sur que, llevando por escudo su valor cívico y la fe inquebrantable en su justa causa, no cejarán hasta alcanzar la victoria que será la chispa que encienda el clamor de justicia y libertad de los demás pueblos oprimidos en nuestro continente americano. El autor es periodista y Secretario General de la Asociación de Nicaragüenses en el Extranjero (ANE).
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