EFE
Las economías latinoamericanas ya no tienen el viento a favor y afrontan unas “nubes negras” en el horizonte que dejan “cero margen de error”, dijo ayer el Banco Mundial (BM) en su informe semestral sobre la región.
El cambio de fortuna obedece, fundamentalmente, al giro en la política monetaria estadounidense y a la incertidumbre sobre el proceso de desaceleración económica en China y su potencial impacto en los precios de las materias primas, destacó el BM.
“El presidente del BM, Jim Kim, y la directora gerente del Fondo Monetario Internacional, Christine Lagarde, han hablado mucho sobre los peligros de la desigualdad que crece rápidamente”, señaló en un comunicado el director ejecutivo de Oxfam, Ray Offenheiser. “Esta semana necesitamos ver iniciativas reales que respalden esa retórica”, añadió en referencia a la asamblea conjunta que celebra en Washington el BM y el FMI.
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“Los mercados emergentes en general y Latinoamérica y el Caribe en particular han sufrido un golpe a raíz de ese (nuevo) escenario”, indicó el BM, que celebra esta semana en Washington su reunión de medio año conjunta con el Fondo Monetario Internacional (FMI).
El estudio publicado destaca que el crecimiento en los países emergentes experimenta “una desaceleración bastante generalizada” de alrededor de tres puntos porcentuales, en comparación con los niveles tras la crisis de 2008 y 2009.
MÁS PESIMISTA QUE EL FMI
Esa tendencia es especialmente acusada en Latinoamérica y el Caribe, que crecerán solo un 2.3 por ciento este año, según el Banco Mundial, un dato inferior al 2.5 por ciento adelantado este martes por el Fondo Monetario Internacional (FMI) y muy por debajo del cinco por ciento de los años de bonanza.
Además, y dado el actual contexto global, el crecimiento en la región afronta riesgos adicionales a la baja.
“Aunque no estamos en medio de la tormenta, están acumulándose nubes negras en el horizonte”, apunta el informe titulado: “La financiación externa de América Latina causa de zozobra?”.
Pese a ese nuevo escenario, el economista jefe del BM para América Latina, Augusto de la Torre, hizo hincapié en que la región está mejor pertrechada para hacer frente a impactos externos que en el pasado.
Eso obedece, fundamentalmente, a que ahora depende menos de los volátiles flujos de capital y del crédito de bancos internacionales y más de la inversión directa y las remesas como herramientas de financiación.
Eso permite, según De la Torre, que Latinoamérica sea una región acreedora, que presta al mundo en lugar de pedir prestado.
Aun así, el informe hace hincapié en que “el complejo ambiente externo” hace que cobren mayor relevancia las políticas domésticas y deja “cero margen para el error”.
“Las heridas autoinfligidas de políticas erróneas pueden ocurrir y serían más costosas en el actual escenario, ya que amplificarían los efectos de los choques externos”, indicó el BM.
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