Su trayectoria cinematográfica comenzó cuando a los 6 años de edad hizo el papel de enano en una película muda (1926).
Inmediatamente después protagonizó la serie de cortometrajes sobre Mickey McGuire, nombre que usó profesionalmente (su verdadero nombre era Joseph Yule, Jr., de ascendencia escocesa), antes de adoptar definitivamente el de Mickey Rooney.
El duendecillo Puck en la versión cinematográfica de la pieza de Shakespeare, Sueño de una noche de verano (1935), de William Dieterle y Max Reinhardt, fue su primer rol estelar.
EL ADOLESCENTE NORTEAMERICANO
Dos años después comenzó a representar el personaje de Andy Hardy, una idealización del típico adolescente norteamericano, en una serie de largometrajes producidos por la Metro Goldwyn Mayer (MGM).
En estas películas hicieron sus pinitos muchas de las futuras grandes estrellas de Hollywood: Judy Garland, Lana Turner, Esther Williams, la soprano de coloratura Kathryn Grayson, Donna Reed y la malograda Susan Peters.
Con el correr del tiempo desarrolló una tendencia a sobreactuar; y la atención de los medios sobre su vida privada llegó a hacer difícil poder separar al actor de sus personajes.
Con él no muere una época, pues le sobreviven algunas estrellas de la época dorada de los grandes estudios, como Margaret O’Brien, quien lo acompañó en su última película (estrenada en 2014).
Pero sí muere un pedazo importante y muy grande de la historia del cine. Es difícil imaginar el mundo sin Mickey Rooney.
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Su prestigio se solidificó con su interpretación de un jovencito descarriado en Con los brazos abiertos (Boys Town, 1938), basada en la historia real del padre Flanagan (Spencer Tracy), fundador de una institución destinada a darles hogar y educación a miles de niños y adolescentes sin familia.
Las películas de Andy Hardy, otras películas de calidad como La comedia humana (1943), de Clarence Brown (según relato de William Saroyan), y los musicales que coprotagonizó con Judy Garland, dirigidos por el legendario coreógrafo Busby Berkeley, lo convirtieron en el actor más popular del mundo durante tres años consecutivos (1939-41).
Su sello distintivo fue su pequeña estatura (cinco pies, dos pulgadas). Pero a diferencia de otros actores, cuya falta de altura se disimula con tacones ocultos o desniveles en el suelo, en el caso de Rooney esta característica física era acentuada a propósito, porque, combinada con su carisma, daba a sus personajes un dramatismo especial.
SE CASÓ CON AVA GARDNER
En 1941 contrajo matrimonio con Ava Gardner, una de las grandes bellezas del cine, cinco pulgadas más alta que él. Fue la primera de ocho esposas, una de las cuales murió trágicamente en medio de un publicitado triángulo amoroso.
FUE A LA GUERRA
En 1944, el actor fue a la guerra. Cuando regresó, Gardner le pidió el divorcio y las películas de Andy Hardy, consideradas pasadas de moda, se dejaron de hacer (el fin de la guerra dio inicio a una nueva forma de ver el mundo). La época de gloria de Mickey Rooney había concluido.
Sin embargo, el actor continuó protagonizando películas de bajo presupuesto, entre las que sobresalen Caminos de sangre (Baby Face Nelson, 1957) de Don Siegel, y Silla eléctrica para ocho hombres (1959), de Howard Koch.
Paralelamente, aceptó papeles secundarios en todo tipo de películas, muchas memorables, como Los puentes de Toko-Ri (1954), de Mark Robson (la secuencia de la muerte de Rooney y William Holden en una trinchera abandonada en Corea, es de antología), Réquiem para un luchador (1962), de Ralph Nelson (con Anthony Quinn) y El mundo está loco, loco, loco (1963), de Stanley Kramer.
REVISTA MUSICAL
Su papel de jockey en El corcel negro (1979), por el que fue nominado para el Óscar, es similar al que interpretó junto a Elizabeth Taylor 34 años antes, en Fuego de juventud (National Velvet).
También permaneció activo en la televisión (fue nominado para un Emmy por el teledrama El comediante, escrito por Rod Serling, creador de La dimensión desconocida), la radio, los night clubs y los escenarios.
En la década de 1980 ganó un Tony por la revista musical Sugar Babies , con la bailarina Ann Miller, veterana de la MGM.
Ver en la versión impresa las páginas: 6 B





