Elízabeth Romero
Los casos de violencia extrema contra las mujeres en el país reflejan que la Ley 779, Contra la Violencia Hacia la Mujer, no ha sido suficiente para frenar el fenómeno, analizó el director jurídico del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh), Gonzalo Carrión.
Se trata del crimen perpetrado en Masatepe, contra Heidi Lucía Reyes Espinoza, de 34 años, producto de disparos realizados por su cónyuge, el policía Manuel Javier Sánchez Valverde, de 47 años de edad. Esto para Carrión “es un agravante” pues se supone que tiene mayor conocimiento sobre la ley y de prevenir el delito.
Además, expresó Carrión, los agentes deben portar armas de fuego solo en ejercicio de funciones, por lo que las autoridades deben hacer una revisión interna de la Policía.
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De igual modo la enlace nacional de la Red de Mujeres Contra la Violencia, Reyna Rodríguez, criticó que en el país no hay una justicia real que castigue a los agresores de mujeres, lo cual al final se traduce en más femicidios. “Aunque existe la ley, las mujeres no tienen condiciones, pues al final no encuentran justicia”, dijo Rodríguez.
La defensora de las mujeres criticó que las autoridades le pongan más atención a los casos de narcotráfico, que a las denuncias de las víctimas de violencia.
Carrión recordó por su parte que en un inicio ese organismo y los movimientos de mujeres solicitaron a las autoridades policiales desarmar a los agresores de mujeres. “Esto era porque por lo general los femicidas tienen antecedentes de violencia”, indicó Carrión.
Casos como los ocurridos el fin de semana pasado en Wiwilí y Masatepe confirman que las mujeres siguen durmiendo con su agresor, apuntó Carrión.
Según el Observatorio de la Red de Mujeres, desde enero a la fecha contabilizan 24 femicidios, cinco casos más en relación con el mismo período del año 2013.
La casa continúa siendo el lugar menos seguro para las mujeres, pues de los 24 femicidios, 17 fueron perpetrados dentro del hogar, 7 fueron en la calle y los cuerpos de las víctimas fueron dejados en predios baldíos, desnudas y con huellas de tortura.
El observatorio de la Red indica que de los 24 femicidios, 4 de las víctimas habían puesto denuncia en la Comisaría de la Mujer y Niñez.
Los esposos, exparejas, novios, padrastros y parientes son los femicidas, seguido de vecinos, ladrones y desconocidos que usan todo tipo de armas.
Las edades de las víctimas oscilan entre 18 y 35 años.
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