45 años sin Rómulo Gallegos

A este novelista, que también fue presidente de Venezuela, se le conoce más por escritor que por político, aunque esta faceta no se puede desligar de su condición de creador.

Hace 45 años la muerte sorprendió a Rómulo Gallegos, el único maestro que ha sido presidente de Venezuela, depuesto por un golpe de Estado que asentó en el poder a Marcos Pérez Jiménez, el mismo que ayudó a Acción Democrática a derrocar tres años antes a Isaías Median Angarita.

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Rómulo Gallegos Freire; Caracas, Venezuela, 1884-1969, novelista y político venezolano.

El poeta y ensayista Luis Navarrete considera que, en el caso del libro Doña Bárbara, “tal vez sería excesivo llamarla total”, pero asevera que “sí es una obra esencial para entender el ser venezolano”.

“Aunque está focalizada en un ámbito geográfico y sociocultural muy específico, el llano, Doña Bárbara logró sintetizar, mediante un cerrado sistema retórico que la convirtió en una novela en clave, la situación del país durante el gomecismo. La hacienda donde se cometen todo tipo de arbitrariedades se llama El Miedo; su dueña, Doña Bárbara; el joven abogado que llega a rescatarla, Santos Luzardo (un santo que arde en luz); el gringo que explota sus riquezas, Míster Dánger (el “Señor Peligro”)”, detalla.

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Autor de Doña Bárbara, novela leída por generaciones, se le recuerda como escritor más que como político, pero esa faceta no se puede desligar de su condición de creador, como lo revelan las palabras del poeta y ensayista Luis Navarrete.

Navarrete explica que con su obra literaria Gallegos le ofreció al mundo una visión de país extenso, complejo y diverso.

Algo que hoy parece obvio, Navarrete lo destaca como un valioso aporte del autor de Doña Bárbara y Canaima, la existencia simultánea de seres y grupos humanos de diversa condición pero arraigados con igual intensidad sobre la misma tierra: indios, negros, mestizos, blancos, campesinos, latifundistas, brujos, doctores, una enumeración de personajes que en su relato aparecen unidos en un todo: el país. En ese todo, por cierto, también tenían presencia propia los gringos de la avanzada petrolera transnacional.

“Desde la literatura, Gallegos acometió el intento más coherente y de más largo aliento dirigido a rescatar una identidad sistemáticamente negada por el régimen gomecista y que era necesaria para recobrar la dignidad nacional. En esa dirección coincidió, más en el ámbito cultural que en el político, con el proyecto reformista de la socialdemocracia latinoamericana de su época”, acota el ensayista. Y con base en esa afirmación adelanta una sentencia.

“Sin la novelística de Gallegos, la nación venezolana hubiera entrado desnuda a la fiesta democrática posgomecista. Gallegos la vistió con un ajuar muy diverso, pero muy representativo del ser nacional, para que ingresara con dignidad a ese escenario”.

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COMENTARIOS

  1. BEN. S. REAL. R.
    Hace 12 años

    … HONOR….A QUIEN HONOR SE MERECE … !!!!

  2. roberto cuadra
    Hace 12 años

    Mi padre (RIP), me enseñó, siendo yo un niño, la tremenda importancia de leer a los escritores del sur (Gallegos y los otros), que eran materia obligada en los colegios. Con Gallegos la narrativa empieza a quitarse la modorra costumbrista, folklórica, localista. Lo mismo que sucedió al otro lado con la nueva narrativa mexicana: Arreola, José Agustin, Rulfo, Fuentes y el resto. Se establece el equilibrio. El gran salto: de una narrativa tímida se logra llegar a la gloria universal de las l

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