Todos los pasajeros que salgan por el aeropuerto de la capital de Guinea deben llenar un formulario y permitir que les tomen la temperatura como parte de una campaña para combatir la propagación de la mortal fiebre hemorrágica que provoca el virus ébola, enfermedad que ha matado a 86 personas en la nación de África occidental desde que comenzó el brote en febrero.
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