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La versión de la flexibilización cuantitativa del presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, podría diferir del tipo que utilizó la Reserva Federal de los Estados Unidos.
Mientras las firmas estadounidenses recurren a los mercados para alrededor de las tres cuartas partes del crédito, las compañías de la zona del euro dependen en esa misma proporción de préstamos bancarios.
Eso hace que al BCE le resulte más difícil usar las compras de activos como forma de mejorar las condiciones crediticias para las pequeñas y medianas empresas, que son la columna vertebral de la economía europea.
“El sistema bancario es más esencial para la zona del euro que otros sistemas financieros que se basan más en el mercado”, dijo Draghi. Todo programa “debe elaborarse de forma minuciosa a los efectos de tener en cuenta ese elemento”, dijo.
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En momentos en que los funcionarios del BCE tratan de evitar el riesgo de una deflación, Draghi dio la semana pasada el indicio más fuerte hasta la fecha de que el BCE se dispone a abrazar una política que se ha convertido en sinónimo de compras de bonos gubernamentales a gran escala. Sin embargo, la estructura de la economía de la región significa que el BCE también tendrá que encontrar su propio estilo de flexibilización cuantitativa.
Draghi usa la frase como herramienta para convencer a los inversores de que las autoridades de la zona del euro, que integran 18 países, están decididas a evitar una espiral deflacionaria como la de Japón. Al mismo tiempo, hay obstáculos políticos y económicos a una ola europea de compras de bonos soberanos, y un programa que apunte a impulsar el crédito bancario podría resultar más efectivo.
“Es probable que el BCE se concentre más en la compra de préstamos bancarios que en comprar bonos gubernamentales”, dijo Elga Bartsch, economista jefa para Europa de Morgan Stanley en Londres.“Dados los recelos políticos y legales que despiertan las compras de bonos gubernamentales, seguimos pensando que sería más fácil alcanzar un consenso sobre la compra de activos del sector privado”.
Draghi dijo que el consejo gobernante tenía un compromiso “unánime” en lo relativo a explorar nuevas políticas, lo que comprende las compras de activos. “Se habló también de una QE”, dijo a la prensa en Fráncfort luego de que las autoridades mantuvieran la tasa de interés de referencia en un bajo nivel récord de 0.25 por ciento.
La reacción de los inversores al anuncio que hizo Draghi sobre una QE fue inexistente. El Índice Euro Stoxx 600 subió apenas 0.2 por ciento, mientras que el euro declinó 0.3 por ciento. El rendimiento de los bonos gubernamentales españoles a diez años cayó cuatro puntos básicos, a 3.22 por ciento.
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