Rezaye Álvarez M.
Un panorama sombrío para la seguridad hídrica de 200,000 personas que habitan en Nueva Segovia es lo que expertos esperan a causa del enorme daño ambiental que se está causando en la reserva natural cordillera Dipilto y Jalapa.
Para el director del Centro de Investigaciones para los Recursos Hídricos, Salvador Montenegro Guillén, la destrucción ambiental en Dipilto y Jalapa “conduce al empobrecimiento económico y la tensión social”.
Jaime Incer Barquero, luego de conocer in situ la situación del lugar, se reunió con el teniente coronel Bayardo Herrera, jefe de Asuntos Civiles del Ejército de Nicaragua y solicitó al Gobierno declarar “Zona de Seguridad Nacional” a toda la cordillera.
Para Incer Barquero los bosques de la cordillera de Dipilto y Jalapa por su alta fragilidad ecológica, su baja capacidad de regeneración y la progresiva tendencia a cambiar el uso del suelo, los sitúan en la categoría de “bosques en peligro de desaparecer”.
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El ambientalista Jaime Incer Barquero, tras realizar una visita al lugar, denunció que en esa zona del país “la afectación causada por la tala desordenada, ilegal y continuada de los bosques en la mayor altura del país, es alarmante”.
Incer Barquero detalló que “por todas las laderas hasta las cumbres se observan hoy multitud de senderos improvisados, abiertos sin planificación por las empresas madereras con maquinaria pesada y motosierras, no dejando en pie los pinos, incluyendo árboles centenarios que han sido derribados para ser arrastrados con rastras que operan sin mucho control de día y de noche”.
Según Montenegro, Nueva Segovia es la zona donde menos llueve en el país, “el promedio en Nicaragua es 2,400 milímetros de lluvia, en esa zona el promedio es de menos de 800 milímetros”.
Nueva Segovia se encuentra dentro de la cuenca binacional del río Coco, y de este departamento nacen ríos que son tributarios del Coco.
Además el suelo de esta zona del país es una meseta de rocas de granito, impermeables a la filtración del agua subterránea en la profundidad y volumen requeridos para abastecer la demanda de toda la población segoviana, tanto para su uso doméstico como para el riego de los cultivos al pie de la cordillera.
PÉRDIDA DE DIVERSIDAD Y GOLPE ECONÓMICO
Para Montenegro la deforestación en Dipilto y Jalapa, además de poner en riesgo la seguridad hídrica de la zona, “empobrece la diversidad biológica y termina de acabar con el potencial ecológico de dichos bosques”.
“Estos bosques de pinos y roble son los únicos sitios en Nicaragua en tierras altas donde este ecosistema era muy denso y desafortunadamente con la destrucción forestal no solamente ha desaparecido el bosque sino que los suelos se han empobrecido”, afirmó el experto en recursos hídricos.
REPERCUSIÓN ECONÓMICA
Agregado al daño ambiental y a la falta de agua en la zona, que ya es tangible, Montenegro dijo que las condiciones ambientales indudablemente “tienen un impacto muy severo sobre la economía”.
El actual modelo de destrucción sin conservación se repite en otras reservas como Bosawas e Indio Maíz, donde los suelos, según un estudio realizado por el actual Gobierno, tienen vocación forestal.
A Montenegro no le sorprende “que el mapa de destrucción ambiental coincida con el mapa de pobreza extrema en la zona, porque una cosa depende de la otra”.
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