LA PRENSA/AGENCIAS

Sin balas ni sexo, solo un héroe

La película Dios no está muerto, se estrenó ayer en las salas de cine. Sin embargo, hace dos semanas se estrenó en Estados Unidos, dejando a todos en Hollywood con la boca abierta.

La película Dios no está muerto, se estrenó ayer en las salas de cine. Sin embargo, hace dos semanas se estrenó en Estados Unidos, dejando a todos en Hollywood con la boca abierta.

La película Dios no está muerto fue inspirada en más de treinta casos legales en donde estudiantes y ministerios universitarios fueron perseguidos y condenados por su fe.

Uno de ellos es el caso de Emily Brooker, quien estaba por graduarse de Trabajadora Social en la Universidad Estatal de Missouri, cuando uno de sus profesores le asigna la tarea de escribir a la legislatura estatal en apoyo a que las parejas del mismo sexo puedan tener el derecho a la adopción y a ser consideradas como familias de cuidado de crianza.

Emily respetuosamente pidió una asignación diferente —una que no requiera que ella tomara una postura moral en la que no creía—. En respuesta, el profesor presentó una denuncia ante el comité de ética de la facultad quienes cuestionaron a Emily durante horas sobre su fe cristiana. Cuando ella se negó a dar marcha atrás, insistieron en que firmara un contrato comprometiéndola a “cerrar la brecha” entre su fe y el programa de trabajo social , o de lo contrario, no podía graduarse.

Una vez que ella tuvo su diploma en la mano y con la ayuda del Ministerio Cristiano Alliance Defending Freedom, cuyo objetivo primordial es defender los derechos de las personas para que puedan vivir y expresar su fe cristiana libremente, Emily tomó acción legal contra la escuela por violar su libertad de religión y de expresión.

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