Noelia Sánchez Ricarte y Ramón Villarreal
“Hotel Villa Paraíso, a inaugurarse esta Semana Santa. Propiedad del doctor Carlos Flores, nueve habitaciones, con tres baños”. “Hospedaje Moyogalpa: propiedad de doña Nora Gómez, con diez habitaciones y 12 en construcción… frente al puerto de Moyogalpa con vista al lago”.
Hace 21 años, esas eran algunas de las ofertas de alojamiento en Ometepe, que fueron publicadas en el suplemento turístico del 4 de abril de 1993, en la página 19. Ahora la situación ha cambiado muchísimo.
Un empresario turístico isleño que sigue creciendo es don Carlos Flores Gutiérrez, quien junto a su esposa Sonia Kofler apostaron todo a un proyecto turístico y convirtieron un potrero de una hacienda en el bonito hotel Villa Paraíso.
Flores dijo que cuando LA PRENSA publicó el suplemento su hospedaje tenía cinco habitaciones, ahora tiene treinta cabañas. En 1993 tenía cinco empleados, ahora tiene cuarenta, cuenta con una piscina, bar y restaurante y una variada oferta turística.
“Fue un buen impulso al turismo y a la economía del país, puesto que hace 21 años, Ometepe no tenía teléfono, no había ferris, no había internet y la publicación (de LA PRENSA) fue clave para dar a conocer la isla”, añadió Flores.
La Norita, a como cariñosamente la llaman, es propietaria del Hotel Ometepetl (en Moyogalpa) y el hotel Istiam. Agradeció a LA PRENSA y al diputado Pedro Joaquín Chamorro por el empujón que le dieron al turismo de Ometepe hace 21 años. “Fue un empujón hacia el futuro que entusiasmó a mucha gente y se dio a conocer más Ometepe”, refirió doña Nora Gómez Avilés.
Ahora en el Ometepetl hay 12 habitaciones y en el Istiam 15. Otro impulso importante para el turismo fue cuando el Ferri Ometepe 1, propiedad de Milton Arcia Marín, comenzó a surcar las aguas del Cocibolca, y los turistas por primera vez en 1997 pudieron llegar con sus vehículos hacia Ometepe.
Pero aún faltaba que el Gobierno adoquinara al menos una vía que uniera Moyogalpa con Altagracia porque las calles eran muy malas, y fue en 2006 que se hizo el adoquinado, lo que despertó más entusiasmo en los isleños, detalló Gómez.
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