Noelia Sánchez Ricarte y Ramón Villarreal
Mucho ha cambiado en la Isla de Ometepe. Hace 21 años únicamente tres lanchas surcaban el lago Cocibolca hacia este lugar al que se ha conocido como el “Oasis de Paz” y se hacían tres viajes, dos en la mañana y uno en la tarde, según el suplemento de la Isla de Ometepe publicado el 4 de abril de 1993. En la actualidad hay ocho embarcaciones (cuatro de estas son ferris) que hacen 17 viajes hacia la isla.
Los protagonistas de ese suplemento —isleños que comenzaban a apostar al turismo—, coinciden en que después de esa publicación especial de LA PRENSA la vida les ha cambiado totalmente.
Rubén Rivera, propietario del hotel Charco Verde y coordinador del Gabinete de Turismo de Ometepe, recordó que cuando Pedro Joaquín Chamorro Barrios promovió la publicación sobre lo que había en Ometepe y sus necesidades, no solo se dio a conocer el destino como un lugar bello, de paz y tranquilidad, sino que también se logró que gobernantes y notables ciudadanos del país acarrearan el desarrollo del lugar.
“LA PRENSA definió a Ometepe como un Oasis de Paz, y 21 años después esa es la definición que ha perdurado. Se ha lanzado a Ometepe como un destino verde, como destino cultural, como reserva de biosfera, pero siempre el oasis de paz y el calor humano del isleño es lo más importante de la Isla de Ometepe”, aseguró.
Este empresario isleño recuerda que en 1993, Charco Verde era un sendero y una leyenda, y conforme fue llegando el turismo fue ampliándose la oferta, primero se les vendió alimento a los turistas, luego vino el hospedaje, y en la actualidad el hotel Charco Verde es uno de los centros turísticos más completos de Ometepe y cuenta con 25 habitaciones.
En este sitio es de donde surgió la leyenda del famoso Chico Largo, que es recogida en el suplemento de la Isla de Ometepe.
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