Amalia Morales
El carro que estaba en la punta cuando el semáforo cambió al rojo pronto desapareció. Quedó borrado detrás de un enjambre de motocicletas que se precipitaron hasta allí zigzagueando, aventajando por la derecha, avanzando por la mitad del carril. Debajo de los cascos de algunos conductores de motos sobresalen largas cabelleras de mujeres que se han animado a manejar este vehículo volátil, por la misma razón que se ha vuelto tan popular para los hombres: es mucho más económico que tener un carro.
Según estimaciones de la Policía de Tránsito, en el país hay más de 220,000 motocicletas.
Cada día a las oficinas de Tránsito llegan a registrar 200 nuevos vehículos.
Según estimaciones de las asociaciones de vehículos, el año pasado vendieron 46,000 motos y este año esperan colocar unas 50,000.
El parque vehicular general crece un 11 por ciento, pero el motociclista aumenta un 12 por ciento aproximadamente.
TAMBIÉN POR ECONOMÍA
Las motos cuestan menos que un carro, se compran sin prima y son mucho más económicas. Por eso básicamente, y por la necesidad del vehículo, Marjorie Tapia, de 30 años, se “aventó” a manejar moto.
“Por lo económico”, dice sonriendo Tapia, empleada del área administrativa del Instituto Pedagógico La Salle.
Tapia estima que recorre diario unos veinte kilómetros en una pequeña Suzuki. Va y viene a su trabajo en ella, pero también, por las tardes, casi al anochecer, va y vuelve al gimnasio. A veces hace otros mandados. Su recorrido semanal representa 150 córdobas en combustible.
Por las mañanas cuando va al colegio lleva a su hijo, Alian, como pasajero. A mediodía, el niño que estudia primer grado en La Salle se viene en el recorrido del colegio. Tapia, quien sale después de las tres de la tarde, regresa sola.
50,000 motocicletas nuevas ingresarán este año al parque automotor, según reveló el vicepresidente de la Asociación Nicaragüense de Distribuidores de Vehículos Automotores (Andiva), Álvaro Rodríguez.
200 motos se registran cada día en la Policía de Tránsito. El parque automotor de motos supera las 220,000 motos. Este año, el número de motos puede superar las 300,000.
102 muertes menos se registraron en el 2013 respecto a 2012, según las estadísticas policiales.
29 millones de dólares aproximadamente representarán las importaciones de motocicletas este año.
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En su trayecto abarca zonas movidas de tráfico como los semáforos de El Edén, El Dorado, el Riguero, la rotonda del Cristo y Metrocentro, parte de Carretera a Masaya y Villa Fontana.
Para esquivar el tráfico y los “panales” de motos en los semáforos, Tapia sale más temprano de su casa, en la colonia Maestro Gabriel. A las seis y cinco de la mañana comienza su recorrido y al cabo de 15 o 20 minutos alcanza los semáforos de Villa Fontana, gira a la izquierda y a menos de cien metros está el portón principal de su centro de trabajo, a donde entran y salen recorridos escolares, carros y motos de padres de familia que llegan a dejar a sus hijos.
Tapia dice que perder el miedo en las calles traficadas, es lo más difícil de andar en moto.
“El niño me va apretando con sus manitos, así sé que va con miedo, y eso me hace tener cuidado”, dice Tapia quien suele manejar a una velocidad de 40 kilómetros, y cuando puede acelera hasta 60.
LAS MUJERES PRUDENTES
No son pocas las mujeres que manejan en el país. Roberto González Kraudy, comisionado mayor y jefe nacional de Tránsito, dice que un 35 por ciento de los que manejan en el país son mujeres. “Eso incluye motos, carros, camionetas, bicicletas”, dice Kraudy quien reconoce que el número de mujeres manejando motos es cada vez mayor.
“La mujer es más prudente, más responsable, es responsable, es cuidadosa y ama su vida”, así lo resume el jefe de Tránsito, quien apoya sus palabras en estadística. Del total de accidentes que ocurren en el país, la participación de mujeres no alcanza ni el diez por ciento.
“En los controles, en las estadísticas, es lo más prudente, es lo más responsable”, insiste el policía.
Agrega que de los 577 que murieron el año pasado en accidentes de tránsito, 50 fueron mujeres. Aún no saben cuántas de esas muertes fueron provocadas por ellas o se las provocaron.
“Voy a utilizar un término grosero, no se si esas 50 se suicidaron o las asesinaron, bueno investigación vamos a hacer, porque si yo le echo a usted un vehículo encima soy un criminal aunque se llame homicidio imprudente o prudente”, agrega.
El consumo de licor, una de las mayores causas de accidentes en el país, también es bajo en las mujeres. Según el jefe de Tránsito, menos del uno por ciento de las multas por “ingesta de licor” son mujeres.
“Son ejemplo, nos satisface”, dice González Kraudy quien asegura que están investigando en detalle cuántas mujeres provocan accidentes o se los provocan, pero también están observando otros detalles sobre el comportamiento de los conductores.
Tapia dice que nunca se sube a la moto sin el casco. Igual que su hijo. En su casa hay tres cascos, por si acaso.
Según la Policía de Tránsito, en los últimos meses han notado que entre los usuarios de motos se está usando más el protector de la cabeza.
Uno de los sectores que más ha incursionado en las motocicletas son los vendedores. Las mujeres tampoco se han quedado atrás. Es común toparse en los semáforos, en las calles y atravesando rotondas a mujeres con bolsos atravesados y chaquetas, que siguen rutas definidas por las empresas para las que trabajan.
Muchas otras ocupan estos vehículos para mandados, para trayectos cortos, para llevar y traer a sus hijos al colegio.
ACOSO EN DOS LLANTAS
Tapia dice que enero fue el mes de prueba. Les daba miedo, a ella y al niño. No hizo ningún curso para manejar motocicleta. Aprendió a la brava. Se iba a practicar con su marido a un predio que está cerca de su casa, hasta que poco a poco fue agarrando confianza.
“A veces uno puede ir suave, en su carril, fijándose, pero viene otro vehículo y se te mete. Hace poco eso me pasó con un señor que no me miró y por poco me da”, dice Tapia.
Otro riesgo que ponen en la balanza las mujeres a la hora de comprar una motocicleta son los asaltos. En cualquier semáforo les toca estar doblemente alerta: por si alguien las empuja o las quiere tocar. El acoso, los gritos y los pitazos, a veces se multiplican para las mujeres que andan en motocicleta. Sin embargo, varias motociclistas consultadas coinciden que es un vehículo cómodo, que cabe en cualquier lado. “Aunque a veces ni el parqueo te respetan, cualquiera se te pone atrás, y eso no se lo hacen a un carro”, dice una conductora de motos.
(Con la colaboración de Wendy Álvarez).
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