Emiliano Chamorro Mendieta
A criterio del magistrado de facto sandinista Rafael Solís Cerda, el diálogo entre la jerarquía católica y el presidente inconstitucional Daniel Ortega deberá ser una oportunidad para abordar temas por el bien común de la sociedad, como el combate a la pobreza, ya que considera que abordar temas políticos no es papel de la Iglesia católica.
“El diálogo va a ser bueno para el país. Es muy positivo el diálogo entre el presidente y los obispos. Yo creo que ellos van a plantear los temas que han expresado públicamente a través de las cartas públicas pastorales, quizás hasta el tema institucional”, asegura Solís, operador político de Ortega en el poder judicial.
IGLESIA ABORDARÁ TEMAS DESDE PERSPECTIVA PASTORAL
No obstante, Solís recordó que el mismo cardenal Leopoldo Brenes recientemente dijo que los obispos van a exponer la situación de Nicaragua desde los aspectos pastorales y no políticos.
“Lo político concreto, digamos que vayan a insistir en un diálogo de esa naturaleza política, yo eso lo descarto, no creo que lo vayan a plantear, no es ese el papel de la Iglesia católica”, sostiene Solís, quien se ha aferrado a un cargo público sin ser ratificado por la Asamblea Nacional.
“Es fundamental que se haga un intercambio sobre cómo combatir la pobreza porque ese ha sido un tema constante y de mucho esfuerzo de este gobierno y el mismo papa Francisco ha expresado claramente que la lucha contra la pobreza es un tema de carácter universal de la Iglesia, que tiene que ver con la igualdad y la distribución de los recursos”, planteó el abogado Solís.
IGLESIA CON ESTATURA MORAL
A juicio del catedrático Félix Maradiaga, el diálogo entre Ortega y la Iglesia es positivo, y valoró el peso moral que la Iglesia católica tiene en el país.
“La Iglesia católica es en sí misma la representante de una mayoría significativa del país como religión organizada y eso le da a la Iglesia una estatura moral de representatividad”, comentó Maradiaga.
Sin embargo, para Maradiaga el diálogo entre los obispos y el Gobierno deberá abrir los espacios para todas las fuerzas del país. “Esperamos los observadores nacionales o bien la población en general que se dé un espacio para el diálogo para otros sectores de la sociedad, ya que este es un mecanismo de toda sociedad democrática”, manifestó.
“Hay que insistir en instituciones apartidarias dentro del Estado: ejemplo, elección de funcionarios públicos con ciudadanos que llenen los requisitos éticos y profesionales”, planteó Maradiaga.
“Toda intención de diálogo es bienvenida, la esencia de una democracia moderna es que los distintos actores de la sociedad dialoguen para resolver sus distintos puntos de vista. Independientemente de las reservas que distintos sectores tengan sobre el resultado de ese diálogo”, analizó Maradiaga.
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