AFP
«Yanukovich dio la orden criminal de disparar contra los manifestantes entre el 18 y el 20 de febrero», dijo el ministro interino del Interior ucraniano, Arsen Avakov, y aseguró que agentes rusos del FSB (exKGB) «participaron en la planificación y la ejecución de la supuesta operación antiterrorista». Poco después el FSB negó implícitamente su implicación en los hechos en un comunicado difundido por la agencia Ria Novosti.
La fiscalía ucraniana anunció, además, el arresto de 11 miembros de las fuerzas especiales antidisturbios Berkut y de sus responsables por su implicación en los disturbios.
Después de tres meses de violentas manifestaciones contra el gobierno en Kiev, a finales de febrero se vivieron dos días de intensos enfrentamientos que llevaron al Parlamento ucraniano a expulsar del poder al presidente prorruso y a su gobierno.
La tensión estalló la madrugada del 18 de febrero, cuando los disparos en el centro de la capital desataron tres días de batallas callejeras entre la policía antidisturbios y los manifestantes, que dejaron cerca de 90 muertos.
En muchos casos las víctimas fallecieron, aparentemente, por disparos de francotiradores. Ambas partes se acusan mutuamente de haber desatado la violencia, pero hasta ahora no se había llevado a cabo una investigación de los hechos. Según las autoridades rusas, fueron los grupos ultranacionalistas ucranianos los primeros en disparar contra la policía, en un intento de atribuir la violencia al expresidente Yanukovich y a sus aliados de Moscú.
Los enfrentamientos de febrero han puesto de relieve las divisiones de este país, de 46 millones de habitantes, entre las zonas favorables a Moscú (principalmente en el este y el sur) y los partidarios de acercarse a Occidente y a la Unión Europea.
Las nuevas acusaciones del gobierno de Kiev podrían intensificar aún más la tensión entre Rusia y los países occidentales. El miércoles, el secretario general de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen, calificó de «increíblemente inquietante» la presencia masiva de tropas en la frontera ucraniana.
El máximo responsable militar de la Alianza en Europa, el general estadounidense Philip Breedlove, dijo por su parte que las fuerzas rusas están ahora en condiciones de llevar a cabo operaciones en el este y el sur rusohablante de Ucrania, en un periodo de entre tres y cinco días.
El jefe de la diplomacia rusa, Serguei Lavrov, respondió a la OTAN pidiéndole explicaciones por el refuerzo de su presencia en Europa del Este, y aseguró que los movimientos de tropas rusas respetan los acuerdos en vigor.
Tras la destitución de Yanukovich en febrero, la península de Crimea, donde la mayoría de sus dos millones de habitantes son de origen y lengua rusas, votó en un referéndum su integración a Rusia, refrendada poco después por el parlamento y el gobierno de Moscú.
La anexión de esta península, que hasta 1954 formó parte de la Unión Soviética, ha desatado la peor crisis entre Rusia y Occidente desde la Guerra Fría.