Francia se dotó este miércoles de un nuevo gobierno de 17 ministros, incluyendo al jefe de Gobierno, Manuel Valls, sin participación de los ecologistas, del que forma parte la expareja del presidente del país, François Hollande.
El nuevo equipo, en el que sólo hay dos nuevos miembros, debe ser completado la próxima semana con una serie de cargos de secretarios de Estado. El precedente gobierno de Jean-Marc Ayrault tenía 38 ministros.
Laurent Fabius, Jean-Yves Le Drian y Christiane Taubira mantienen sus funciones en Asuntos Exteriores, Defensa y Justicia respectivamente.
Ségolène Royal, expareja y madre de los cuatro hijos de Hollande, que fue candidata a la elección presidencial de 2007, recupera la cartera de Ecología, que ocupó ya en 1992.
La figura del ala izquierda del Partido Socialista, Arnaud Montebourg, hasta ahora ministro de Industria, fue nombrado ministro de Economía. Michel Sapin, que era ministro de Trabajo, ocupa la cartera de Finanzas.

La composición del gobierno fue anunciada al cabo de dos horas de reunión entre el primer ministro y el jefe de Estado.
Manuel Valls, nacido en Barcelona, fue nombrado el lunes primer ministro, al día siguiente de la rotunda derrota sufrida por la izquierda en las elecciones municipales francesas, un revés electoral analizado como un voto de castigo al gobierno del socialista Hollande tras poco menos de dos años en el poder. El nuevo primer ministro pronunciará el martes ante el Parlamento un discurso de política general. Al anunciar el cambio gubernamental, Hollande dijo querer un equipo "restringido" con el objetivo de reforzar la economía y garantizar la justicia social y aunar a los franceses tras el resultado de las municipales, marcadas por una victoria de la derecha y por un fuerte avance de la extrema derecha.
– Doble bronca –
Antes de anunciarse su gobierno, Valls tuvo que hacer frente el martes a una doble bronca, con la decisión del partido ecologista Europa Ecología Los Verdes (EELV) de no formar parte del gobierno, y el descontento de un sector de los socialistas por la elección de un primer ministro considerado como del ala derecha del partido.
Los ecologistas afirmaron este miércoles que se reservan su respuesta respecto a la confianza al nuevo gobierno. Tras discusiones internas, EELV decidió no participar en un gobierno dirigido por Valls, considerando que éste no es "una respuesta adecuada a los problemas de los franceses". No obstante, la decisión de EELV no es aprobada por todos los dirigentes ecologistas, en particular los parlamentarios. El copresidente de la bancada verde en el Parlamento Europeo, Daniel Cohn Bendit, estimó que EELV hizo una "estupidez" al rehusar formar parte del gobierno.

Paralelamente, Manuel Valls debe enfrentar otro problema, el de los socialistas allegados al jefe de Estado, varios de los cuales se reunieron el martes por la noche y expresaron su descontento respecto a la remodelación ministerial. Entre ellos, Stéphane Le Foll, nombrado este miércoles ministro de Agricultura y portavoz del gobierno, y François Rebsamen, nuevo ministro de Trabajo, Empleo y Diálogo Social.
Criticado asimismo por la extrema izquierda, Valls, cuyo objetivo era obtener el respaldo del ala izquierda del Partido, nombró este miércoles a Benoît Hamon, líder de una de las corrientes de ese ala, en el cargo de ministro de Educación.
El nuevo primer ministro tendrá que convencer en las próximas semanas a los ecologistas de que voten la confianza al gobierno sobre el "pacto de responsabilidad" propuesto por Hollande a los empresarios, que varios dirigentes ecologistas calificaron ya de "invotable". El apoyo de los diputados ecologistas es importante dado que, sin ellos, los socialistas disponen de una ajustadísima mayoría en la Asamblea Nacional. El llamado "pacto de responsabilidad" prevé una reducción en 30.000 millones de euros de la carga impositiva a las empresas, a cambio de que éstas creen empleo.