Génesis Hernández Núñez
Para Mario Arana, vicepresidente de Polaris Energy Nicaragua, el sector energético del país tiene desafíos importantes este año: poner reglas de juego claras respecto a Tumarín, pensar en el mercado centroamericano como posible comprador de energía, valorar el peso que tendrá la construcción del canal y plantear la estrategia de desarrollo del sector hacia el futuro.
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En el caso de Tumarín, el economista opina que “en buena medida va a sustituir a empresas térmicas y va a dejar un espacio más limitado para futuras inversiones en el sector energético, aunque eso es un asunto que todavía requiere buena estimación”.
LA POSIBLE “ENFERMEDAD HOLANDESA”
Sin embargo, afirmó que proyectos tan grandes como la hidroeléctrica Tumarín y el canal interoceánico podrían traer consecuencias como “el fenómeno que se conoce como enfermedad holandesa, que significa que flujos extraordinarios de recursos externos contaminan al resto de la economía y la hacen menos competitiva”.
Arana dijo que para prevenir este fenómeno “es importante pensar cada vez más seriamente en cómo, desde las políticas públicas o las empresas privadas, se puede mejorar la productividad porque vamos a estar bajo presión si se dan niveles de inversión como los de Tumarín y el canal”.
En cuanto a las inversiones que mejorarían la productividad de Nicaragua, el especialista opina que “se debe dialogar, negociar sobre los requerimientos del país, incorporar el tema del mercado regional energético porque realmente Nicaragua puede exportar energía, pero el problema es que el mecanismo no está donde debería estar”.
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