El calor es un estrés biológico que incrementa nuestra adrenalina y noradrenalina dando como resultado cierre de arterias y taquicardia. Esto es de especial importancia en personas hipertensas o afectadas por infartos cardíacos, derrames cerebrales, obesos, con discapacidad, diabetes y otros padecimientos crónicos que si no aplicamos prevención pueden sufrir peligrosas crisis cardiovasculares tipo infartos o derrames, elevaciones del azúcar, etc.
1. No hay justificación para abandonar o incumplir con el tratamiento médico recomendado para las enfermedades crónicas. Si los síntomas son severos la fiesta se acaba por que hay que regresar a la ciudad por un enfermo grave o un fallecido.
2. El sol es más implacable de las diez de la mañana a las dos de la tarde. Hay que tomar de dos a tres litros de agua por día, refrescos naturales, frutas y bebidas deportivas.
3. La protección contra efectos negativos del sol incluyen uso de bloqueadores solares en piel, sombrero, anteojos de sol, ropa de colores pasteles y zapatos de lona.
4. No se meta al agua si no sabe nadar, nunca después de grandes comilonas y en estado de embriaguez. Siempre es muy necesario mojarse previamente antes de introducirse a cualquier cuerpo de agua, en especial si ha recibido mucho sol y el agua está fría. No hacerlo puede producir una “reacción vasovagal” con paro respiratorio y ahogamiento por sumersión.
5. Recordemos que además de los enfermos crónicos señalados corren riesgo aumentado: ancianos y menores de cinco años, así como aquellas personas que toman medicamentos antialérgicos, antidepresivos y para el crecimiento de la próstata o para el Parkinson, anticonvulsivantes y sedantes en general.
6. Nunca está fuera de lugar insistir en que no debe abusarse del consumo de bebidas alcohólicas que favorecen disminución de los niveles de responsabilidad que llevan a accidentes vehiculares, ahogamientos, violencia y otros incidentes.
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