Vladimir Vásquez
En mayo del 2013, cuando el presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, llegó a Costa Rica para participar de la cumbre del Sistema de Integración Centroamericana habló por primera vez de la posibilidad de vender gas natural a la región para ayudar a reducir los costos de la energía y aliviar la creciente demanda eléctrica.
Once meses después todavía no hay nada concreto. De ser posible el desarrollo de este proyecto, sería necesario construir gasoductos que conecten a toda la región centroamericana, desde Guatemala hasta Panamá, pasando por México, necesariamente. Eso tomaría, al menos, unos diez años para su construcción, dijo el experto en energías, Duncan Wood, director del Instituto México.
Wood considera que una de las mejores alternativas sería inicialmente crear una red de gasoductos que conecte Canadá, Estados Unidos y México para que este último país pueda importar y reexportar el gas natural hacia el mercado centroamericano.
“El tiempo para construir los gasoductos y el capital es lo complicado, entonces en el corto plazo es más fácil construir plantas de LNG, (Gas natural licuado) allá, pero hay un riesgo porque cuesta mucho más”, explicó.
El otro gran reto será el de encontrar el capital privado que quiera arriesgarse a invertir en las plantas y gasoductos. “Son inversiones privadas, el capital para construir esto son privadas”, destaca Lee Branstetter, profesor asociado de Políticas Públicas y Económicas de la Universidad Carnegie Mellon, en Pittsburgh, Pennsylvania.
Gas natural, ¿para qué?
El gas natural podría ser utilizado en la región centroamericana para generar energía limpia, según el planteamiento inicial del presidente Obama. Sin embargo, en otros países también es usado para calefacción y hasta transporte.
Estas rocas son perforadas y se les inyecta una mezcla de agua y otros componentes químicos que ayudan a ampliar la fisura y luego sirven para extraer el gas hasta la superficie.
La misma presión con la que está contenida el gas natural facilita que este pueda salir a la superficie. Esta presión disminuye generalmente en la medida que se extrae más gas natural del mismo pozo.
El gas natural está generalmente compuesto por diferentes gases, entre ellos el metano y otros hidrocarburos, por ello, luego de su extracción es necesario limpiarlo a través de otro procedimiento para retirar los gases “ácidos”.
Si no se extraen estos otros gases, los gasoductos podrían corroerse, provocando afectaciones en el transporte de este recurso natural.
[/doap_box]
Pero realmente ¿sería necesario venderle gas natural a una región cuyo enfoque en este momento es el de generar energía limpia con fuentes renovables como el viento, el agua y el sol?
El presidente de Polaris Energy, Mario Arana, consideró que se podría hacer uso de este recurso en la región, pero también habría que esperar a que una serie de contratos que ya están firmados con empresas para la compra de energía se terminen, al menos en el caso de Nicaragua.
“Una vez que se venzan los contratos, se abre el espacio para esto. Son cosas de mediano y largo plazo y hay que verlas con un horizonte de tiempo”, dijo Arana.
En Nicaragua actualmente se genera electricidad en un 53 por ciento con fuentes renovables, principalmente eólicas, hidroeléctricas y geotérmicas. Al finalizar el año se calcula que esta cifra pueda aumentar a 54 o 55 por ciento en promedio.
Sin embargo, en las proyecciones que hace el Ministerio de Energía y Minas en su Plan Indicativo de Expansión de Generación Eléctrica, que visualiza el panorama hasta el 2027, no se incluyen estimaciones con gas natural.
Arana mencionó: “Que se vaya a hacer (el proyecto), la verdad que no le veo todavía. Estas iniciativas requieren de ciertas economías de escala, tendría que haber una demanda bien fuerte en Nicaragua para que las economías de escala de transportar ese gas no se vuelvan demasiado caras”.
En otras aplicaciones, el ministro de Energía y Minas, Emilio Rappaccioli dijo en diciembre pasado que las plantas térmicas que usan combustibles fósiles podrían ser convertidas en plantas que usen gas natural para generar electricidad, aunque muchas de estas plantas se usan como reserva.
Precio y efecto
Estados Unidos actualmente tiene uno de los precios del gas natural más bajos del mundo. Aunque estos se vieron afectados levemente por el temporal frío que afectó América del Norte a inicios de este año, se encuentran en promedio en los cuatro dólares por millón de BTU (Unidades térmicas británicas), la unidad de medida que se utiliza para este recurso.
Contrario a la realidad estadounidense, en Japón, por ejemplo, el gas natural se vende a un promedio de 16 dólares por millón de BTU.
Ese precio, sin embargo, le permite a Estados Unidos mantener una tarifa de energía eléctrica relativamente baja a unos cuatro centavos dólar por kilovatio hora.
Bill Flanagan, vicepresidente ejecutivo de Relaciones Corporativas de Allegheny Conference, de Pittsburgh, Pennsylvania, dijo que aún está en el aire la pregunta sobre el efecto que podría causar la venta de gas natural a Centroamérica, cuando se le consulta si esto permitirá a Estados Unidos elevar el precio del gas.
“Esa es nuestra pregunta, ¿si exportamos será bueno para nosotros o será mejor para nosotros si no lo hacemos? Lo que sabemos es que una vez que pongas el LNG en un barco, en Filadelfia o donde sea, el precio de ese gas será el mismo del mercado mundial”, indicó Flanagan.
Arana por el momento no cree que la venta del gas natural estadounidense persiga, como principal objetivo, aumentar los precios. “Yo no creo que anden buscando que aumente su precio, ellos pueden sacar ese gas y tienen una abundancia que es una ventaja competitiva enorme. Yo no creo que anden buscando cómo vender el gas más caro”.
Lo único que por el momento parece avanzar es el estudio que el Banco Interamericano de Desarrollo realiza para determinar la viabilidad de este proyecto. En diciembre pasado, Héctor Valdivieso, dijo a LA PRENSA que “la idea es investigar cuáles son las opciones de la fuente donde se puede originar el gas natural, cuáles son los medios posibles de transporte para traer ese gas natural y cómo puede ocurrir la llegada del gas en materia de terminales de recepción, en materia de distribución interna, mecanismos para realizarlo, transporte por carretera, etc.”, pero hasta el momento no se conoce en qué punto se encuentran esos estudios.
Ver en la versión impresa las páginas: 4 A