Los desaparecidos tras el alud de EEUU bajan a 30 y los…

Medio centenar de casas quedaron devastadas por el barro, que también cortó una autopista y llevó consigo muchos vehículos. Las persistentes lluvias y el viento dificultaron el viernes las tareas de rescate.

AFP

 

El balance oficial del deslizamiento de terreno que sufrió el pueblo de Oso, en el Estado de Seattle, en el noroeste de Estados Unidos, se situaba el sábado en 18 muertos identificados y 30 desaparecidos.

 

Otro cuerpo fue localizado pero no identificado formalmente, dijo Jason Biermann, del departamento de Control de Emergencias del condado de Snohomish, una semana después de que unaOImagen avalancha de barro y escombros sepultara parte del poblado de Oso, a 95 kilómetros de Seattle, en el Estado de Washington. Se cree que al menos otros ocho cuerpos fueron localizados durante la semana, por lo que los fallecidos podrían aumentar al menos a 27.

 

La mañana del jueves, el jefe de bomberos Travis Hots había adelantado que el balance aumentaría «sustancialmente» en el correr de la jornada, pero el viernes no confirmó ninguna nueva muerte. No obstante, reconoció que otros cuerpos fueron extraídos del barro, pero que permanecían a cargo de los médicos forenses y que sólo éstos podían anunciar oficialmente los decesos.

 

Entre las tragedias personales figura la de Natasha Huestis, cuya madre y su hija de cuatro meses, Sanoah Violet, forman parte de los muertos confirmados. La niña había sido dejada al cuidado de su abuela, cuya vivienda se encontraba en el camino del alud. Gary McPherson, de 81 años, leía el diario junto a su mujer Linda, de 69, cuando la catástrofe barrió su vivienda. Gary sobrevivió, protegido al parecer por la pesada silla de madera en la que estaba sentado, pero Linda falleció. «Antes de la llegada de los socorristas había podido hacer un hueco, por donde veía el cielo, y llamaba a mi madre, que estaba a su lado pero que nunca llegó a responderle», comentó su hija Kate, de 38 años, al Los Angeles Times.

 

Medio centenar de casas quedaron devastadas por el barro, que también cortó una autopista y llevó consigo muchos vehículos. Las persistentes lluvias y el viento dificultaron el viernes las tareas de rescate.

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