CIUDAD DEL VATICANO/AFP/AP
Los nombramientos de mujeres, laicos o no italianos que viene realizando el papa Francisco están reduciendo imperceptiblemente en el Vaticano el poder de los potentados de la curia, tradicionalmente italianos.
Cuando denunció a su abusador, su pastor la culpó. “Me desintegré en mil pedazos”, afirmó. “No hablé con nadie durante diez años”. Las autoridades civiles enjuiciaron y encarcelaron a McGennis, sentenciado dos veces más por vejar a otros niños. Fue despojado del hábito sacerdotal y pasó a ser laico en 1997.
Collins llegó a ser una prominente activista irlandesa en la lucha por la justicia para las víctimas de abuso por parte de sacerdotes y enérgica crítica del modo en que el Vaticano manejó el escándalo. En entrevista vía telefónica, Collins dijo que su prioridad es que el Vaticano castigue a los obispos culpables de encubrir a sacerdotes que han violado a menores.
“El motivo por el que todos están tan indignados no es porque haya abusadores en sus filas. Hay abusadores en todos los estratos de la sociedad. El motivo se debe al encubrimiento sistemático”, manifestó desde Dublín.
Collins opinó que “vale la pena aprovechar la oportunidad” de participar en la comisión, aún bajo el riesgo de perder credibilidad ante otras víctimas de abuso. “La gente me dice que significa que confío en la Iglesia. Pero el hecho es que no confío para nada en ellos”, afirmó.
“El motivo de que haya dado mi aprobación se debe a que he estado criticando a la Iglesia por el modo en que hace las cosas y cómo trata a los sobrevivientes”, explicó. “No aprovechar esta oportunidad para decir estas cosas en el núcleo de la Iglesia iría contra todo lo que siento”.
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Hasta ahora, cuando un papa cambiaba estos cardenales u obispos italianos, quienes conocen la organización interna y las costumbres del Vaticano y cuentan con importantes contactos con la influyente Iglesia de Italia, conservaban su amplio poder. Así ocurrió con Juan Pablo II y Benedicto XVI, los predecesores del actual papa argentino.
Francisco está reduciendo este poder, lo cual provoca un descontento palpable que suscita diversas críticas —directas e indirectas— a su manera de gobernar. Así, varias comisiones designadas por el papa cuentan con numerosos extranjeros, como la comisión contra la pedofilia, cuya composición inicial se anunció el sábado 22 de marzo de 2014. Al igual que el influyente consejo de cardenales, también llamado G8, esta comisión de ocho miembros cuenta con un solo italiano.
Además, cardenales extranjeros han sido nombrados para puestos influyentes, como el australiano George Pell, designado prefecto de la nueva Secretaría de Asuntos Económicos, algo así como un “Ministerio de Economía”, y el alemán Reinhard Marx, a la cabeza del Consejo de Economía, que habrá de controlar las orientaciones de dicha Secretaría. Asisten a estos dos hombres, el británico Brian Ferme y el maltés Alfred Xuereb, quien también es el primer secretario del papa.
Algunos observadores consideran que esta nueva Secretaría de Economía constituye un contrapeso a la Secretaría de Estado, que era hasta ahora un “Estado dentro del Estado” dominado por italianos. De ahora en más, la Secretaría de Estado podría ocuparse principalmente de la acción diplomática, y menos de los asuntos internos de la administración.
“BERGOGLIO ANTE RUTA DE COLISIÓN CON PODER TRADICIONAL”
“Al confiar delicadas tareas de Gobierno a jerarquías mayoritariamente no italianas y no residentes en Roma (…), el papa Bergoglio se coloca en una ruta de colisión con el poder tradicional de la curia. Del conjunto de su acción parece desprenderse una centralización, no en torno a Roma, sino a su persona, y al mismo tiempo, una descentralización hacia las iglesias locales”, estimó el editorialista del diario Corriere della Sera, Ernesto Galli Della Loggia.
Para él, la burocracia que está perdiendo poder gradualmente —como consecuencia de la acción de Francisco— se caracteriza por su “sagacidad”, su “capacidad mediadora” y sus “influencias impalpables, pero tenaces.” También se caracteriza en algunos casos por “ambiciones feroces” o “corrupción”.
Las nuevas comisiones también cuentan con laicos y mujeres. La comisión sobre la estructura económico-administrativa de la Santa Sede está integrada por siete laicos, entre ellos una mujer, con un total de ocho miembros.
En la comisión contra la pedofilia hay cinco laicos, incluyendo a cuatro mujeres, dos jesuitas y un solo cardenal. Dicha comisión cuenta con miembros de ocho nacionalidades distintas.
El papa no ha dejado totalmente de lado a los italianos. Así, designó secretario general del Sínodo de los obispos a Lorenzo Baldisseri y nombró a Beniamino Stella prefecto de la Sagrada Congregación para el Clero, dos puestos de gran importancia. No obstante, los métodos de Francisco, quien toma decisiones solo tras haber consultado a algunos asistentes y hombres de confianza que no forman parte del aparato tradicional, causan desconcierto en el Vaticano.
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