KIEV/ AP
El mundo se volcó a ayudar a Ucrania este jueves, cuando el Fondo Monetario Internacional (FMI) prometió préstamos por 18,000 millones de dólares, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) condenó el referendo que entregó Crimea a manos rusas y el Congreso de Estados Unidos aprobó nuevas sanciones contra Moscú.
Sin embargo, a pesar de esa intensa ayuda para apuntalar la tambaleante economía ucraniana, el primer ministro Arseni Yatseniuk advirtió sobre los dolorosos tiempos que se avecinan a causa de las necesarias reformas económicas que aguardan al país, y seguramente los precios locales de la energía subirán con rapidez.
El presidente estadounidense Barack Obama calificó la oleada de apoyo internacional como una señal concreta de cómo el mundo está unido con Ucrania.
La decisión de seguir adelante con un programa del FMI va a requerir mucho valor, afirmó Obama, de viaje en Roma.
Rusia restó importancia al torrente de críticas por anexarse Crimea. El gobierno del presidente Vladimir Putin anunció que establecerá su propio sistema de pagos para competir con Visa y MasterCard, luego de que las dos empresas retiraron sus servicios a algunos bancos rusos a raíz de las sanciones internacionales.
Yatseniuk advirtió que Ucrania se encuentra al borde de la bancarrota económica y financiera, y explicó las reformas necesarias para reencausar el país. Ha llegado la hora de decir la verdad, de hacer cosas difíciles e impopulares, dijo Yatseniuk.
El país tiene un déficit de 289,000 millones de hrivnias (25,800 millones de dólares), que equivale prácticamente a todo el presupuesto estatal del año, agregó.
Ver en la versión impresa las páginas: 12 A