Juan Vega Gonzales (*)
Crisis profundas suelen ser resultado de procesos dolorosos que terminan con la pérdida de algo valioso a nivel financiero o familiar.
Costumbres nocivas como la negligencia/holgazanería, pérdida de tiempo, impuntualidad, mal uso del dinero (gastar más de lo que gana), deshonestidad, vicios, falta de respeto a las personas, etc., constituyen los cimientos sobre los que se asientan resultados negativos para uno mismo.
Lo más doloroso de la mayoría de las crisis es que la mayoría pudiese haberse evitado si las personas hubieran reaccionado a tiempo.
Su mayor enemigo para evitar una crisis es negarse a aceptar o reconocer que tiene un problema. El factor ego se combina con el temor al cambio generando una pérdida de visión de la necesidad y urgencia de cambiar.
Tocamos fondo al acercarnos a nuestro nivel de pérdida máxima, que sería equivalente a caer en coma, o al punto en que nuestro corazón deja de latir en pleno de una operación a pecho abierto.
Ante la presencia o cercanía de esa “pérdida máxima” tenemos dos alternativas:
a) Seguir negando que tenemos un problema (y probablemente terminar de morir), o
b) Aceptar el problema y concienciarnos de la necesidad y urgencia de cambiar nuestra forma de actuar para lograr resultados diferentes.
Despertar a la realidad de que hemos “tocado fondo”, nos concientiza de la urgencia de cambiar; sin embargo necesitamos acompañar esa buena intención de la disposición a “pagar el precio” para salir de la crisis.
Mientras más tiempo le tome reconocer el problema, más tiempo podría tomarle el proceso de recuperación.
Toda mejora inicia con la conciencia y voluntad de cambiar. Continúa con la persistencia y seguimiento a las decisiones de mejora que se tomen. Es esencialmente un tema de cambio de actitud y disciplina.
Paradójicamente, hay que abrazar el miedo para perderlo. La “terapia ocupacional” del cambio precisa armarse de valor para identificar y enfrentar los miedos que lo mantienen inmovilizado.
Su terapia de mejora, podría requerir un proceso de acompañamiento de alguna persona familiarizada con resolver el tipo de problemas que lo afectan y dependiendo del caso, involucrar a familiares, amigos, y colegas de trabajo.
Persistencia y tenacidad para alcanzar el éxito, reconocer oportunamente cuando tiene un problema, buscar ayuda para resolverlo y aprender de los errores del pasado, le ayudarán a evitar tocar fondo (o a salir adelante si ya llegó a ese punto).
Gana aprendiendo más en: www.123libertadfinanciera.com
Ver en la versión impresa las páginas: 3 C