El mariscal Abdel Fatah Al Sisi anuncia en televisión su renuncia a los cargos de ministro de Defensa y viceprimer ministro para concurrir a las elecciones presidenciales, el 26 de marzo de 2014 en El Cairo

Abdel Fatah Al Sisi, candidato y nueva figura del nacionalismo egipcio

Al Sisi y el también militar Naser -que en los años 50 y 60 se convirtió en el adalid del panarabismo y del movimiento de los No alineados-, tienen otro punto en común: la sangrienta represión llevada a cabo contra los Hermanos Musulmanes.

El mariscal Abdel Fatah Al Sisi, jefe del ejército egipcio, que anunció su candidatura a la presidencia el miércoles, goza de una creciente popularidad y sus partidarios lo comparan con el carismático líder Gamal Abdel Naser.

Al Sisi y el también militar Naser -que en los años 50 y 60 se convirtió en el adalid del panarabismo y del movimiento de los No alineados-, tienen otro punto en común: la sangrienta represión llevada a cabo contra los Hermanos Musulmanes, la influyente cofradía del expresidente islamista Mohamed Mursi, cuyo derrocamiento el pasado julio fue en parte orquestado por Al Sisi.

Pero, contrariamente a Naser, el mariscal Al Sisi, que también ocupaba los cargos de ministro de Defensa y viceprimer ministro, a los que renunció para poder lanzarse a la candidatura presidencial, habla en los escasos discursos que ofrece en árabe egipcio, en lugar de árabe clásico, y con actitudes muy trabajadas.

«Estoy delante de ustedes por última vez con un uniforme militar, después de haber abandonado mis funciones de ministro y jefe del ejército», dijo antes de anunciar: «me presento a la presidencia de Egipto».

Sisi es el gran favorito en estos comicios, que tendrán lugar antes del verano (boreal) y que serán los primeros desde que el ejército derrocó el 3 de julio de 2013 al presidente islamista Mohamed Mursi.

«No habrá estabilidad o seguridad bajo la sombra de Abdel Fatah Al Sisi en la presidencia», dijo Ibrahim Munir, de la oficina política de los Hermanos Musulmanes a la AFP, en una entrevista desde Londres.

Al Sisi, de 59 años, entró en el gobierno egipcio durante la presidencia de Mursi, en agosto de 2012. Su designación alimentó las especulaciones sobre la lealtad de la institución militar a los nuevos dirigentes islamistas, a los que antes era hostil.

Días antes de derrocarlo y detenerlo el 3 de julio, los militares lanzaron un ultimátum al presidente Mursi, en respuesta, aseguraban, al deseo de los millones de manifestantes que habían salido a las calles pidiendo su partida.

Al Sisi escuchaba al mismo tiempo, con una sonrisa en los labios, un inflamado discurso público del presidente Mursi. Unos días más tarde, su ministro de Defensa lo mandó encarcelar.

Desde entonces, la popularidad del mariscal Al Sisi no ha cesado de aumentar. Su retrato es omnipresente en calles y comercios y sus partidarios le pedían que se presentara a las elecciones presidenciales.

Frente a este fervor popular, muchos pesos pesados de la clase política anunciaron que no se presentarán si Al Sisi es candidato. Entre ellos se encuentran el exsecretario general de la Liga Árabe Amr Musa, o Hamdin Sabahi, una figura histórica de la izquierda que quedó en tercer lugar en las presidenciales de 2012 y que calificó al general de «héroe popular».

Sin embargo, para los partidarios de Mursi, que siguen manifestándose casi a diario, «Al Sisi es un asesino», como escriben en muchos muros de El Cairo.

Al Sisi hizo una brillante carrera como oficial superior y es descrito por un exjefe de los servicios de inteligencia como alguien que cuida cada detalle y que prevé los obstáculos que pueden aparecer en su camino.

También es un hombre devoto, que según su entorno, procura cumplir con sus oraciones diarias y cuya esposa lleva la cabeza cubierta por un velo.

A mediados de 2011, cuando era jefe de la inteligencia militar y miembro del Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas, asegurando el periodo de transición entre Hosni Mubarak, expulsado del poder tras una revuelta popular en enero de 2011, y Mohamed Mursi, Al Sisi justificó las pruebas de virginidad que el ejército realizó a algunas manifestantes, según Amnistía Internacional.

No obstante, Al Sisi subrayó «la necesidad de cambiar la cultura de las fuerzas de seguridad y dio garantías de que se habían dado instrucciones de no emplear la violencia contra los manifestantes», según la organización internacional.

Nacido en El Cairo en 1954, Al Sisi se diplomó en Ciencias Militares en la Academia Militar egipcia en 1977, antes de estudiar en una academia militar británica en 1992 y de ingresar, como muchos oficiales egipcios, en otra escuela militar estadounidense en 2006.

Allí, escribió unas memorias tituladas 'La democracia en Oriente Medio', en las que insiste en el papel del islam en la legislación.

Tiene una hija y tres hijos que forman parte del ejército. El mayor de ellos está casado con la hija del actual jefe de la inteligencia militar.

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