Durante diecisiete años, los Yanquis y sus fanáticos vieron salir a Mariano Rivera trotando desde el bullpen, y apreciaron como, sin mayor alarde, el panameño le quitaba la mecha a la dinamita y celebraba sin jactancia.
Ningún otro relevista ha sido tan exitoso desactivando amenazas como Rivera, cuyo total de salvamentos en su carrera (652) y en playoffs (42) es el referente por el que se medirá a los “apagafuegos” del futuro.
¿Podrá sustituirlo David Robertson? Esa es quizá una de las preguntas más constantes en el campamento de los Yanquis. Pero seguido debería ir otra inquietud, ¿y quién reemplazará a Robertson en la octava entrada?
Habituado a la labores de cierre en la Universidad de Alabama, Robertson tuvo experiencia también en ese rol en las Menores con los Yanquis, pero es hasta ahora en este 2014 que tendrá una oportunidad extendida.
“¿Tienes miedo?”, le consultó Mariano la última vez que vio a Robertson. “No”, fue la respuesta inmediata del nuevo taponero. Y seguro no tiene. De otro modo no habría sido exitoso como preparador del canalero.
A Robertson lo conocen como “Houdini”, por su habilidad para escapar de los más intrincados embrollos. Sin embargo, cuando Rivera se lastimó en el 2012, falló en su intento por sustituirle y tuvo que llegar Rafael Soriano en su ayuda.
“He crecido desde entonces. Sé que puedo hacerlo. Al final, es sacarlos tres outs”, dijo Robertson, quien tuvo 5-1 y 2.04 en 70 faenas el año pasado, pero acumula ocho salvados en 18 oportunidades como cerrador.
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